En una entrevista detallada, Ariel Amthauer, Director de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias (DLIFE), brindó una perspectiva profunda sobre lo que implica combatir un incendio de la magnitud que afecta actualmente a la región. El funcionario puso especial énfasis en visibilizar el trabajo silencioso y extenuante que se realiza en el terreno para lograr la contención de las llamas.
El sacrificio físico del brigadista
Amthauer resaltó que el proceso de combate incluye desde la apertura de fajas de penetración y el afianzamiento, hasta el despliegue de herramientas manuales y motobombas. Citando al jefe de brigada Alberto Aros, describió la carga que soporta cada combatiente: "Cada brigadista en su jornada lleva por lo menos tres tramos de manguería, unos 15 kilos, a lo que hay que sumar la mochila con agua, comida, ropa, botiquín y linterna". Este peso, sumado al desgaste diario y al calor extremo al borde de los puntos calientes, define la dureza de la tarea.
La logística del agua y la hidráulica
Uno de los puntos menos dimensionados por el público es la dificultad de llevar el agua hasta el foco del incendio. "El agua es el agente extintor por excelencia para nosotros", afirmó Amthauer, detallando que las cadenas de motobombas requieren conocimientos técnicos complejos sobre pérdida de presión y caudal dependiente. Mientras se avanza, los jefes de cuadrilla deben diseñar estas cadenas pensando simultáneamente en la seguridad de su gente y en la eficacia del ataque.
Sectores prioritarios y objetivos estratégicos
El despliegue principal se concentra hoy en una zona crítica: el brazo norte del Lago Futalaufquen, cara oeste. El objetivo es evitar que el fuego alcance el Estrecho de los Monstruos. Amthauer explicó la importancia de esta anticipación: "Si llega al Estrecho, podría saltar al cordón del Cerro Dedal y de ahí a Villa Futalaufquen. Por eso es prioritario que no salga de donde lo tenemos".
Además, se informó sobre otros puntos de trabajo:
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Bahía Rosales: Donde operan unas 60 personas.
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Lago Ito: Un sector de difícil acceso detrás del cerro Alto El Petiso. Tras tres días de trabajo para abrir fajas, los equipos finalmente pudieron llegar y comenzar a operar con helicópteros y herramientas de mano.
Balance de superficie y clima
En cuanto a la superficie afectada, el director de la DLIFE precisó que, en jurisdicción del Parque Nacional, se estiman unas 15.000 hectáreas, mientras que de Portada Norte hacia afuera se registran algo más de 8.000. "En general, el incendio está por arriba de las 20.000 hectáreas, viéndolo como un solo incendio, sin importar jurisdicción", señaló, aunque aclaró que las cifras finales se afinarán al concluir el evento.
Respecto al clima, el funcionario calificó la jornada actual como "equilibrada", aprovechando la falta de viento pese al aumento de temperatura. Sin embargo, advirtió que a partir del sábado podría haber un aumento en la velocidad del viento, mientras que un descenso de temperatura recién se vislumbra con mayor claridad para la próxima semana.
T.B