El director de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias, Ariel Amthauer, explicó las variables en terreno para el trabajo para combatir el fuego: “esto es un bosque patagónico”.
Cuando se desata un foco ígneo, la acción es difícil de atacar desde el “minuto cero”, explicó: “El objetivo es llegar lo más rápido que se puede al foco de incendio”, detalló, siendo la naturaleza agreste del Parque uno de los medios más difíciles de atravesar: “Solamente para llegar la gente tardó cuatro horas y media. Entonces tenemos pocas chances de llegar al minuto cero”.
El bosque nativo tiene una suma de combustibles naturales difíciles de controlar, como es la caña coihue, cuya floración deja ramas huecas altamente inflamables: “Lo manejamos como podemos, como nos sale”.
No solo se trata de la sequía y el viento, así como milenario es el bosque, décadas de ecosistema conservado propicia su inaccesibilidad.
Lejos de dejarse vencer por el desánimo, la frase responde a 30 años de experiencia; “Nosotros ya estamos en la recta final de este trabajo. Yo tengo 30 años trabajando en esto. Pero es duro, yo me alejé de este trabajo porque me hacía mal. La verdad que llegó un momento en que no quería saber más nada con ver bosques quemados. Volver a esto es lindo también porque uno sabe que aporta a la gente nueva que se va a quedar y que va a tener que seguir haciendo este trabajo”.
SL