En un movimiento que redefine el tablero energético global, el gobierno de Donald Trump levantó este viernes las sanciones que pesaban sobre el sector petrolero de Venezuela. La medida, oficializada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), abre las puertas para que gigantes energéticos vuelvan a operar y comercializar crudo venezolano tras años de bloqueos y tensiones diplomáticas.
El acuerdo: Actores y condiciones
La OFAC concedió licencias de explotación a cinco compañías principales: BP PLC, Chevron Corporation, Eni S.p.A., Repsol S.A. y Shell PLC. La decisión se concretó tras la histórica visita del secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, a Caracas, donde mantuvo reuniones con la presidenta Delcy Rodríguez y supervisó los yacimientos locales.
Sin embargo, el levantamiento de sanciones no es un "cheque en blanco". La licencia firmada por Bradley T. Smith impone condiciones de soberanía legal y financiera:
Jurisdicción de EE. UU.: Todos los contratos con PdVSA deben regirse por las leyes estadounidenses y cualquier disputa legal se resolverá en tribunales de los Estados Unidos.
Control de fondos: El pago por el crudo, así como el pago de impuestos y regalías, no irá directamente al gobierno venezolano, sino que deberá depositarse en Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros controlados por el Tesoro de EE. UU.
Exclusiones geopolíticas: La licencia prohíbe terminantemente cualquier transacción que involucre a personas o entidades de Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China. Asimismo, se prohíben pagos con oro o criptomonedas (incluido el Petro).
"El petróleo empieza a fluir"
Desde su red social Truth Social, el presidente Donald Trump calificó la nueva relación bilateral como “extraordinaria”. "El petróleo venezolano está empezando a fluir hacia los Estados Unidos", afirmó el mandatario, augurando ingresos "no vistos en muchos años" que beneficiarán a ambos pueblos.
Trump elogió además el papel del secretario de Estado, Marco Rubio, en el acercamiento con Caracas, marcando un cambio de era tras la caída del régimen de Nicolás Maduro a comienzos de enero de 2026.
Impacto en el mercado
Informes previos sugieren que el acuerdo contempla la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo vendidos a precio de mercado. Para Venezuela, esto representa la posibilidad de reactivar su maltrecha economía con la llegada de divisas; para Estados Unidos, significa asegurar una fuente energética estratégica y reducir el flujo de crudo que anteriormente se desviaba hacia Cuba o China en el contexto de la competencia global.