07 de Febrero de 2026
sociedad |

¿Qué pasará con los precios en febrero? Tarifazos y cambios en la medición del INDEC

Tras la suba de luz, gas y transporte, especialistas analizan si el índice de precios podrá sostener la desaceleración. Además, el INDEC prepara un cambio en la canasta de consumo del IPC.

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El segundo mes de 2026 inicia con una agenda económica cargada de interrogantes sobre el comportamiento de los precios. Tras un inicio de año donde el Gobierno intentó consolidar el sendero de desaceleración, la inflación de febrero se enfrenta a dos factores determinantes: un fuerte ajuste en los precios regulados y la inminente implementación de una nueva metodología para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) por parte del INDEC.

 

El peso de los regulados: Tarifas en el centro de la escena

 

Las consultoras privadas coinciden en que el principal "motor" inflacionario de este mes proviene de los servicios públicos. Los aumentos programados en las facturas de electricidad y gas, sumados a los nuevos cuadros tarifarios en el transporte público, impactan de manera directa en el rubro de Vivienda y Servicios Básicos.

 

Este fenómeno genera lo que los economistas denominan "efecto arrastre". Según estimaciones preliminares, solo el componente de tarifas podría aportar entre 1,5 y 2 puntos porcentuales al índice general. A esto se suma el incremento en las cuotas de medicina prepaga y la actualización de los combustibles, que presiona sobre la logística y el resto de la cadena de valor.

 

El nuevo IPC: ¿Cambio de termómetro o de realidad?

 

Paralelamente, el INDEC se encuentra en la etapa final para poner en marcha un nuevo sistema de medición del IPC. El debate no es menor: la actual canasta de consumo se basa en una encuesta de gastos de los hogares de hace casi dos décadas (2004-2005). El nuevo índice reflejará hábitos de consumo más modernos, basados en la encuesta de 2017-2018.

 

Desde el organismo que conduce Marco Lavagna sostienen que este cambio otorgará una mayor precisión estadística. Sin embargo, en el mercado existe expectativa (y cierta cautela) sobre cómo los nuevos ponderadores afectarán la medición final. Un ejemplo claro es el gasto en tecnología, servicios de streaming y telefonía, que hoy tienen un peso mucho mayor en el presupuesto familiar que hace 20 años, mientras que otros rubros han perdido relevancia relativa.

 

Alimentos y la visión del mercado

 

A pesar de la presión de los servicios, el rubro de Alimentos y Bebidas —el de mayor peso social— ha mostrado señales de estabilidad en las primeras semanas del mes. La caída del consumo y la estabilidad del tipo de cambio oficial han servido como anclas para evitar una escalada mayor en las góndolas.

 

No obstante, las proyecciones de las consultoras que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) sugieren que perforar el piso actual será una tarea compleja. El desafío para el equipo económico es que el impacto de las tarifas no se traslade a la inflación "núcleo" (core), permitiendo que, una vez absorbidos los aumentos puntuales, el índice retome su tendencia bajista hacia el cierre del trimestre.

 

En este contexto, la cifra final de febrero será una prueba de fuego para la narrativa oficial de estabilidad, en un escenario donde el bolsillo de los consumidores sigue sintiendo el peso de la recomposición de los precios relativos de la economía.

 

T.B

 

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