El paraje Sierra Colorada fue escenario este sábado de una experiencia única que combinó el esfuerzo físico del trekking con la calidez de la gastronomía comunitaria. La actividad, organizada por los emprendedores locales en el marco del Mes de la Mujer, logró convocar a un nutrido grupo de participantes de Trevelin, Esquel y localidades vecinas.
La jornada comenzó en "La Casita de Lala", desde donde partieron dos grupos guiados por especialistas de la zona:
Dificultad baja: Una "Micosenda" ideal para disfrutar del paisaje sin grandes exigencias, a cargo de Daniel Ayllapán.
Dificultad alta: Un desafío hacia el Mirador Doña Flora, guiado por Joan Leal y Daniela Almendra, para quienes buscaban una vista panorámica más imponente.
Mientras las mujeres recorrían los cerros, en la base se preparaba el banquete. Al regresar, las caminantes fueron recibidas con tortas fritas calientes. El menú principal fue un verdadero viaje a las raíces: pavo de ñaco con pan casero y un contundente guiso carrero.
Para acompañar, se sirvió jugo de calafate y, como broche de oro, una infusión de poleo con yerbabuena. La Secretaria de Turismo, Cintia Figueroa, destacó el éxito de la convocatoria y subrayó que casi la mitad de las asistentes llegaron desde Esquel, demostrando el fuerte interés regional por el turismo comunitario.
El encuentro no solo fue caminar y comer; la sorpresa llegó con un conjunto musical de Lago Rosario, que le puso ritmo y alegría a la tarde, transformando el almuerzo en un espacio de intercambio y charla entre mujeres de diferentes edades y procedencias.
Aunque la actividad estaba prevista para el 8 de marzo, la reprogramación permitió que más personas se sumaran a esta propuesta que sigue posicionando a los parajes de Trevelin como destinos auténticos donde manda la hospitalidad y la cultura ancestral.
M.G