La exploración espacial vive días históricos. La misión Artemis II de la NASA superó con éxito el "punto de no retorno" tras realizar un encendido crítico de sus propulsores. Esta maniobra, conocida como ignición translunar, permitió que por primera vez desde diciembre de 1972, una tripulación humana abandone la órbita de nuestro planeta para dirigirse al espacio profundo.
Tras el encendido de motores realizado el jueves por la noche, la cápsula Orión se encuentra ahora en una trayectoria de siete días que depende casi exclusivamente de la mecánica gravitacional. El sistema de propulsión realizó un trabajo "perfecto", según informaron desde la NASA, colocando a los cuatro astronautas en ruta de colisión controlada con la esfera de influencia de la Luna.
“Estamos disfrutando de una vista espectacular del lado oscuro de la Tierra iluminado por la Luna”, transmitió el astronauta canadiense Jeremy Hansen, describiendo la magnitud de lo que ven a través de las ventanas de la cápsula mientras se alejan a miles de kilómetros por hora.
Desde su despegue en Florida, la tripulación dedicó las primeras horas a testear los sistemas de soporte vital y cámaras, solucionando pequeños inconvenientes técnicos normales en este tipo de misiones. El cronograma para los próximos días es intenso:
Domingo por la mañana: Se espera que la nave entre en la esfera de influencia gravitatoria lunar.
Superación de récords: Durante este trayecto, Artemis II alcanzará la mayor distancia que los humanos hayan viajado jamás en el espacio, superando la marca establecida por el Apolo 13 en 1970.
Con la cápsula mayormente bajo la influencia de la mecánica orbital, el mundo aguarda el momento en que Orión rodee el satélite natural, marcando el preámbulo definitivo para el regreso del hombre a la superficie lunar en las próximas misiones.
M.G