30 de Abril de 2026
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El Plebiscito de 1902: un hecho histórico que marcó a la cordillera chubutense

El 30 de abril de 1902, pobladores del Valle 16 de Octubre decidieron su soberanía ante un árbitro británico. Un hito de identidad que definió los límites cordilleranos y hoy marca un feriado provincial. 

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La historia de la Patagonia tiene momentos que parecen sacados de un diario de viaje, y el Plebiscito de 1902 es, sin duda, uno de los más trascendentales. Para comprender por qué cada 30 de abril Chubut se detiene en un feriado de reflexión y orgullo, es necesario viajar en el tiempo y adentrarse en la fisonomía de una tierra que, a finales del siglo XIX, aún no tenía sus límites definidos. La llegada de los galeses no fue solo un proceso de asentamiento, sino la construcción de un nuevo hogar basado en el respeto por la tierra y la convivencia, un espíritu que culminó en una votación histórica donde se priorizó la pertenencia sobre la imposición geográfica.

 

 

 

El viaje del Mimosa y el camino a la cordillera

 

La historia comenzó décadas antes, en 1865, cuando el velero Mimosa arribó a las costas de las actuales tierras de Puerto Madryn. Aquellos pioneros buscaban un lugar donde profesar su fe, hablar su lengua y mantener sus tradiciones sin las presiones que sufrían en su tierra natal. Tras establecerse con dificultad en el Valle Inferior del Río Chubut, la curiosidad y la necesidad de nuevas tierras los empujaron hacia el oeste. Fue así como las expediciones, guiadas por el deseo de encontrar valles fértiles, dieron con el "Cwm Hyfryd" o Valle Hermoso, que el gobierno nacional bautizaría luego como Valle 16 de Octubre.

 

 

 

El establecimiento en el Valle 16 de Octubre y el vínculo con los pueblos originarios

 

Hacia 1885, los colonos comenzaron a asentarse formalmente en la zona de la cordillera. Hay bibliografía y análisis de especialistas, como el profesor de historia de Comodoro Rivadavia, Matías Jones, que proponen una mirada menos romántica del encuentro entre galeses y pueblos originarios. Jones plantea que, más allá de la historia oficial de un encuentro pacífico, existió un vínculo marcado por la supervivencia en un contexto de gran vulnerabilidad para las comunidades nativas. En este sentido, trabajos que analizan las investigaciones de Rodolfo Casamiquela señalan que este vínculo fue un pacto fundacional que permitió la coexistencia en un territorio en disputa. La relación fue de una convivencia necesaria, ya que los galeses dependieron del saber milenario de los tehuelches para encontrar rutas y alimento, mientras que las comunidades nativas utilizaban la colonia como un punto de intercambio comercial necesario para subsistir ante el avance de las fronteras estatales.

 

 

 

La resistencia de John Daniel Evans

 

En este contexto surge la figura de John Daniel Evans, uno de los exploradores más destacados de la época. Su historia está ligada indisolublemente a la resiliencia en un entorno inhóspito. Evans fue el único sobreviviente del ataque en el Valle de los Mártires, donde sus compañeros perdieron la vida. Gracias a la lealtad y el salto de su caballo, "Malacara", logró escapar y continuar con su labor pionera. Evans no solo fue un baquiano, sino un referente de la comunidad que años más tarde sería testigo de cómo el esfuerzo de su gente se ponía en juego en una mesa de arbitraje internacional.

 

 

 

Un territorio en disputa y la importancia de la decisión

 

A principios del siglo XX, la Argentina y Chile mantenían una disputa por la soberanía de las tierras cordilleranas. El criterio argentino se basaba en la divisoria de aguas, mientras que el chileno lo hacía en las altas cumbres. En ese entonces, el país era presidido por Julio Argentino Roca y la provincia de Chubut era gobernada por Alejandro Maíz. Fue clave en este periodo la labor del perito Francisco P. Moreno, quien como representante argentino defendió la tesis de las aguas y acompañó a la comisión arbitral en el terreno. La sociedad de la zona era mayoritariamente agraria y se destacaba por una incipiente pero robusta industria. Los galeses habían transformado el paisaje con la producción harinera, instalando molinos que procesaban un trigo de altísima calidad premiado internacionalmente, y una creciente producción lanera que conectaba a la cordillera con los mercados externos. La decisión del plebiscito era crucial porque no solo definía un mapa, sino el destino de una economía productiva y de familias enteras que ya se sentían parte de la administración argentina.

 

 

 

El Plebiscito en la Escuela 18 y el papel de los originarios

 

El 30 de abril de 1902, en la Escuela N° 18 de Río Corintos, el árbitro británico Sir Thomas Holdich escuchó la voz de los habitantes. No fue una votación formal de ciudadanos, sino una consulta a los pobladores para conocer su voluntad. Es fundamental mencionar que en ese acto también estuvieron presentes representantes de los pueblos originarios que habitaban y trabajaban la tierra. Su participación fue una pieza clave: al expresar su deseo de permanecer bajo jurisdicción argentina, validaron el vínculo que ya existía con el territorio y con los colonos. Holdich, impresionado por la determinación de los vecinos y la integración de la comunidad, terminó fallando a favor de la posición argentina, reconociendo que la ocupación efectiva, el trabajo en los molinos y el sentimiento de pertenencia eran pruebas irrefutables de soberanía. Como testimonio físico de aquel encuentro, hoy se conserva la "Piedra de Holdich", el monolito que marca el sitio exacto donde se realizó el reconocimiento del terreno que definió nuestra frontera. Aquel gesto de lealtad hacia la bandera que los cobijó es el que hoy, más de un siglo después, sigue definiendo el espíritu de nuestra cordillera.

 

 

 

 

 

 

E.B.W.

 

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