Un momento de tensión y angustia se vivió durante un partido de fútbol infantil en Centenario, cuando uno de los arcos de la cancha cayó sobre varios chicos que estaban dentro del área. Aunque afortunadamente ninguno resultó herido, el episodio generó un fuerte reclamo de las familias hacia la organización de la liga y las autoridades municipales por las condiciones de seguridad en el predio.
El hecho ocurrió el domingo por la tarde, mientras se disputaba un encuentro de la categoría 2013, integrada por adolescentes de 12 y 13 años, en el predio de la Liga Infantil Municipal. Según relató Damián Peñinori, padre de uno de los jugadores presentes en el partido, todo sucedió en segundos, en medio de una jugada de pelota parada.
“Cuando iban a patear un tiro libre, la mayoría de los chicos de ambos equipos estaban debajo del arco. Uno de los jugadores entró al arco después de la jugada y eso hizo que la estructura se viniera abajo”, explicó en declaraciones radiales.
El arco cayó encima de varios chicos que estaban dentro del área. Algunos quedaron atrapados en la red y otros lograron salir rápidamente antes de que la estructura terminara completamente en el suelo.
“El momento fue terrible. Yo veía caer el arco y no sabía dónde estaba mi hijo. Lo único que pensaba era que, por favor, no hubiera pasado nada grave”, recordó el hombre, todavía conmocionado por lo ocurrido.
A pesar del susto, ninguno de los adolescentes sufrió lesiones. Sin embargo, las familias aseguraron que la situación pudo haber terminado en una tragedia.
Peñinori sostuvo que, tras observar el sistema de sujeción del arco, quedó aún más preocupado. Según indicó, la estructura estaba sostenida únicamente por una especie de estaca clavada en la tierra, sin un anclaje firme.
“Era un hierro clavado en el piso, pero en un terreno muy blando. Los chicos juegan desde las 9 de la mañana, chocan, se cuelgan del arco, la pelota pega en los postes. Si eso no se controla partido tras partido, es peligrosísimo”, afirmó.
El padre cuestionó además la respuesta que recibió por parte de quienes estaban a cargo de la organización. Contó que, al reclamar por lo ocurrido, una de las responsables le respondió que había mucho trabajo y que a veces no alcanzaban a revisar todo. “Entiendo que tengan mucho trabajo, pero eso no puede ser una excusa cuando se trata de la seguridad de los chicos”, expresó.
Según relató, el partido finalmente fue suspendido, aunque aseguró que la decisión no estuvo relacionada directamente con las condiciones del predio, sino con el reclamo de los padres. “Nos dijeron que suspendían porque supuestamente había un reclamo desmedido desde afuera. Los chicos terminaron siendo perjudicados dos veces: primero porque se les cayó un arco encima y después porque les suspendieron el partido”, cuestionó.