Con más de 30 años de experiencia como guardaparque en Los Alerces, Ariel Rodríguez asumió la intervención del Parque Nacional con una visión centrada en el funcionamiento interno de la institución. Según el funcionario, el parque opera con una complejidad similar a la de un municipio, donde la gestión debe asegurar servicios esenciales para los residentes y visitantes.
"El parque cuenta con 119 empleados estables", detalló Rodríguez. Este plantel, explica, integra diversas áreas fundamentales para la operatividad del territorio: desde guardaparques y brigadistas hasta profesionales especializados en biología y gestión ambiental. Asimismo, el parque mantiene un equipo de servicios auxiliares encargado de la mecánica, la plomería, la red eléctrica y la distribución de agua potable dentro de la villa. "Somos quienes realizamos las tareas técnicas necesarias para que el parque funcione año tras año", afirmó.
En el plano institucional, el interventor señaló que su gestión se basa en los vínculos construidos a lo largo de sus tres décadas de servicio en la zona. "Tengo la ventaja de conocer el terreno y la realidad local", sostuvo Rodríguez. Actualmente, el objetivo es fortalecer la relación con los actores internos y externos del área protegida, en un contexto marcado por las consecuencias socioeconómicas del último incendio.
Para el funcionario, la prioridad es reconstruir las redes de trabajo para asistir a los pobladores y prestadores turísticos afectados por el fuego. Según Rodríguez, la experiencia previa facilita este proceso de diálogo, permitiendo una articulación más directa con los sectores damnificados.
Al analizar la problemática del fuego, el interventor advirtió que el aumento en la frecuencia de incendios es una tendencia regional que exige un cambio en la estrategia estatal. "Los incendios van a seguir ocurriendo y serán cada vez más complejos. La recurrencia de rayos ha crecido exponencialmente en los últimos años, afectando a parques como Nahuel Huapi, Lanín y Los Alerces", indicó.
Ante este panorama, Rodríguez subrayó que el Estado debe modernizar su capacidad de respuesta, especialmente en zonas vírgenes o de difícil acceso. "Estamos mirando cómo mejorar la detección temprana y la coordinación de grandes incendios", explicó. Según el interventor, el desafío técnico actual ya no pasa solo por el equipamiento, sino por avanzar en sistemas de teledetección y comandos unificados que permitan una intervención más ágil frente a focos ígneos naturales.
M.G