Tras enfrentar uno de los incendios de mayor magnitud de los que se tiene registro en el Parque Nacional Los Alerces, el interventor Ariel Rodríguez calificó al hecho como un "hito" que, si bien resultó caótico, debe servir como punto de partida para una mejora sustancial en los sistemas de combate y prevención.
"Este tipo de incendios sirven de modelos y cambios de paradigma a futuro, tal como lo fue la tragedia de Puerto Madryn en 1996, que marcó una mejora real en los sistemas nacionales", explicó Rodríguez. El funcionario reconoció que la situación actual es más compleja que hace décadas, dado el desarrollo productivo y turístico consolidado dentro del territorio, lo que aumenta el impacto socioeconómico directo sobre quienes habitan y trabajan en el parque.
Frente a las consultas sobre el futuro del área afectada, el interventor aclaró que los procesos de recuperación requieren planificación técnica. "Sabemos que no es inmediato; debemos esperar que el suelo y las cenizas se asienten", indicó.
Para los próximos dos años, el organismo trabaja en conjunto con el INTA, la Universidad y el vivero escolar local para preparar un plantel de especies nativas genéticamente adaptadas a la zona. Según Rodríguez, el objetivo es convocar a la comunidad en jornadas de trabajo voluntario, integrando a los pobladores y prestadores de servicios en un proceso que, además de la recuperación ecológica, tenga un sentido de "reflexión y compromiso" colectivo.
Uno de los puntos centrales del análisis de Rodríguez es la necesidad de revertir históricas disociaciones entre la normativa de Parques Nacionales y la realidad de subsistencia de las familias que habitan el territorio.
"Los pobladores de siempre y los prestadores de servicio sienten al parque como propio; son ellos quienes conviven con el territorio día a día", afirmó. En este sentido, la gestión actual busca transformar la normativa en una herramienta de acompañamiento, especialmente en las zonas categorizadas como Reserva Nacional.
El interventor destacó que el organismo está implementando un cambio de perspectiva orientado a la sostenibilidad: "Estamos trabajando en el ordenamiento y manejo forestal de las áreas de los pobladores para que puedan tener un ingreso legítimo a partir de la venta de leña". Al respecto, confirmó que ya se han aprobado seis planes de manejo, permitiendo el aprovechamiento de recursos que anteriormente se encontraban restringidos.
"Las áreas de Reserva Nacional deberían ser escuelas de emprendimientos productivos sostenibles en el tiempo", concluyó Rodríguez, remarcando que el objetivo final es demostrar que la conservación y el desarrollo local no son excluyentes, sino que pueden fortalecerse mutuamente a través de la inversión, la capacitación y el consenso con la comunidad.
M.G