En localidades de la Patagonia como Esquel, es frecuente que los pronósticos meteorológicos presenten diferencias respecto de lo observado en el territorio. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), esto se debe principalmente a la complejidad de la atmósfera y a las características geográficas de la región.
El SMN explica que sus pronósticos se elaboran mediante modelos numéricos que simulan el comportamiento de la atmósfera a partir de datos de estaciones, radares y satélites. Estos modelos generan escenarios probables, ya que la atmósfera es un sistema dinámico con incertidumbre inherente.
El organismo utiliza además sistemas de “ensamble” que permiten estimar distintos escenarios posibles y probabilidades de ocurrencia de fenómenos meteorológicos.
En regiones cordilleranas, la geografía agrega complejidad adicional: la Cordillera de los Andes genera variaciones de altura y microclimas que pueden producir condiciones distintas en distancias muy cortas, como nieve en zonas altas y lluvia en áreas cercanas.
Desde el SMN se aclara que los pronósticos son estimaciones sujetas a actualización constante y no predicciones exactas, por lo que pueden ajustarse a medida que se incorporan nuevos datos.