El fanatismo de Bangladesh por la Selección Argentina nació en el Mundial de México 1986, impulsado por la devoción hacia Diego Maradona y el histórico partido contra Inglaterra. Esta increíble relación une a la nación asiática con el combinado albiceleste a través de factores que combinan el deporte, la política y la cultura.
Fue la primera Copa del Mundo que se pudo ver ampliamente en vivo y en televisión a color en ese país, donde la magia de Diego Maradona cautivó a millones de personas. La transmisión tecnológica coincidió con el esplendor deportivo del astro futbolístico, consolidando un lazo inquebrantable desde el primer momento.
Bangladesh formó parte de la región de Bengala bajo el dominio del Imperio Británico. El triunfo de Argentina contra Inglaterra, con los goles memorables de Maradona, resonó profundamente en una sociedad con un fuerte sentimiento anti-colonialista, viendo en esa victoria una revancha histórica frente al opresor. De este modo, el éxito deportivo fue adoptado como propio por una población que arrastraba las marcas de la dominación imperial.
La pasión no se extinguió con los años; las nuevas generaciones adoptaron a Lionel Messi con la misma intensidad, manteniendo los altares, murales y festejos masivos en las calles en cada competencia internacional. La herencia del afecto por la camiseta argentina continúa plenamente activa en el territorio de Bangladesh, traspasándose de padres a hijos.