Aunque las advertencias recientes sobre el nacimiento de tucura sapo se enfocaron en el territorio de Santa Cruz, la situación sigue de cerca la atención del sector agropecuario de Chubut. Tratándose de una especie endémica de la Patagonia que no respeta límites provinciales, el monitoreo preventivo en la región sur y en la meseta chubutense resulta igual de determinante para evitar daños en la cadena productiva.
La importancia de esta problemática para los campos locales radica en la dinámica de la plaga y en las características compartidas del ecosistema estepario. La tucura sapo habita habitualmente en zonas áridas y semiáridas de ambas provincias, donde las eclosiones masivas de primavera suelen darse de manera simultánea ante la subida de las temperaturas. La falta de un control oportuno en sectores colindantes incrementa el riesgo de dispersión de focos poblacionales hacia los establecimientos de la provincia.
El impacto económico de este insecto herbívoro afecta directamente a la ganadería ovina y bovina. Al alimentarse de los pastizales naturales y del forraje, disminuye drásticamente la oferta alimentaria para el ganado en momentos clave del ciclo productivo. A esto se suma que las secuencias de sequía que suelen atravesar los campos patagónicos agravan las consecuencias del consumo desmedido de vegetación por parte de la plaga.
Por estos motivos, la recomendación de intensificar las recorridas de campo y dar aviso ante la presencia de los primeros nacimientos se extiende como una pauta preventiva de aplicación inmediata para los productores de Chubut. Detectar las concentraciones en sus etapas iniciales permite coordinar acciones con el Senasa y los organismos del área provincial antes de que los ejemplares adultos inicien grandes desplazamientos.