27 de Agosto de 2026
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A 16 años de la tragedia del Cerro Cocinero, una historia que sigue presente en la montaña

A 16 años de la tragedia del Cerro Cocinero, ocurrida en 2010, el recuerdo de los jóvenes que perdieron la vida permanece ligado a la historia de la montaña chubutense.

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La tragedia del Cerro Cocinero cumple 16 años. En la madrugada del 27 de agosto de 2010, una avalancha de nieve arrasó con el refugio Luis E. Villa, en el Parque Nacional Los Alerces, y dejó atrapados a tres jóvenes marplatenses que habían viajado al sur para practicar montañismo.

 

Leonardo Palomba, de 28 años; Facundo García, de 32; y Leonardo Smirnoff, de 28, habían cumplido el 23 de agosto con los requisitos para realizar la excursión. Su objetivo era llegar al refugio del Cerro Cocinero, una montaña de 2.281 metros sobre el nivel del mar. Días después se perdió la comunicación con ellos y el 27 de agosto comenzó una búsqueda que se extendería durante más de un mes.

 

Búsqueda en condiciones extremas

La abundante nieve, las fuertes nevadas y los intensos vientos complicaron desde el comienzo el trabajo de los rescatistas. Participaron especialistas de los clubes Andino de Bariloche y Esquel, personal del CAM La Hoya, Ejército, Gendarmería, guardaparques y brigadistas de los parques nacionales Los Alerces y Nahuel Huapi.

 

 

Con el paso de los días, la operación dejó de ser un rescate para convertirse en una búsqueda. Se utilizaron detectores de metales, perros adiestrados y se realizaron excavaciones en distintos sectores.

 

Uno de los primeros indicios apareció durante la segunda semana. Los rescatistas encontraron un arnés, cordines y mosquetones a seis metros de profundidad, cerca de los cimientos del refugio, además de restos de la estructura que había sido arrasada por la avalancha.

 

En los momentos de mayor actividad, entre 60 y 70 personas subían diariamente a la montaña para realizar excavaciones.

 

 

El último hallazgo fue el 2 de octubre

La búsqueda finalmente permitió encontrar los cuerpos de los tres andinistas. El 2 de octubre de 2010 apareció el último de ellos, poniendo fin a más de un mes de trabajos en una montaña cubierta de nieve.

 

 

La operación había requerido una importante organización logística. En Villa Futalaufquen funcionó el Centro de Operaciones, mientras que al pie del cerro se instaló una carpa para facilitar el descanso y recambio de los rescatistas.

 

La Justicia Federal intervino en la investigación y posteriormente la causa fue cerrada.

 

 

El refugio que también desapareció con la avalancha

La tragedia no solo estuvo marcada por la muerte de los tres jóvenes. La avalancha también destruyó el refugio Luis E. Villa, inaugurado en 1998 y utilizado durante años por quienes realizaban actividades de montaña en el Cerro Cocinero. La desaparición de ese espacio abrió una discusión que continúa vinculada a la seguridad en la montaña.

 

Para los montañistas, un refugio representa mucho más que un lugar donde pasar la noche. Puede convertirse en un espacio de protección frente a condiciones meteorológicas extremas y en un punto de referencia para quienes recorren sectores alejados.

 

La Asociación de Andinistas de Esquel y el Oeste de Chubut sostuvo en distintas oportunidades la necesidad de recuperar estos espacios y reclamó superar las dificultades administrativas que habían impedido su reconstrucción y mantenimiento. En ese sentido, plantearon que los refugios deben conservar su función de resguardo y permanecer disponibles para quienes realizan actividades de montaña.

 

 

Una tragedia que también dejó un reclamo

A 16 años de la tragedia del Cerro Cocinero, el recuerdo de Leonardo Palomba, Facundo García y Leonardo Smirnoff permanece ligado a la historia del montañismo en el Parque Nacional Los Alerces. También permanece la historia de una búsqueda que se extendió durante más de un mes, con decenas de personas trabajando en medio de la nieve y las condiciones adversas de la alta montaña.

 

El Cerro Cocinero quedó asociado para siempre a aquella avalancha de agosto de 2010. Pero también a una discusión que continúa vigente entre quienes conocen y recorren la montaña: la importancia de la preparación, la prevención y de contar con espacios adecuados de resguardo ante las condiciones que puede presentar la cordillera.

 

 

O.P.

 

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