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31 de Agosto de 2026
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¿La inteligencia artificial nos está haciendo pensar menos? La advertencia de un investigador

Un investigador de la UBA explicó cómo el uso excesivo de estas herramientas puede reducir el esfuerzo mental y generar una dependencia que afecta especialmente a quienes todavía están aprendiendo.

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Una tarea que antes podía demandar horas hoy puede resolverse en segundos con inteligencia artificial. Esa facilidad, sin embargo, también abre una discusión sobre qué ocurre con las capacidades que dejamos de ejercitar cuando delegamos determinadas actividades.

 

El investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Diego Slezak explicó en una entrevista con Infobae que el uso frecuente de IA puede reducir el esfuerzo cognitivo y generar una diferencia importante entre obtener una respuesta y desarrollar la capacidad necesaria para llegar a ella.

 

 

El riesgo durante el aprendizaje

 

 

La situación puede ser especialmente relevante en estudiantes. Mientras un adulto puede delegar una tarea que ya sabe hacer, un alumno puede estar utilizando la herramienta para evitar justamente el proceso mediante el cual debería adquirir esa habilidad.

 

Slezak mencionó un estudio con estudiantes universitarios en el que quienes utilizaron IA y quienes no lo hicieron tuvieron resultados similares en una primera evaluación. Sin embargo, 45 días después, el primer grupo obtuvo seis puntos y el segundo siete.

 

Para el investigador, esto representa una forma de “deuda cognitiva”: la tarea se resuelve, pero el conocimiento o la habilidad que debía desarrollarse durante ese proceso puede no quedar incorporado.

 

 

El “sedentarismo cognitivo”

 

 

Slezak también utilizó el concepto de “sedentarismo cognitivo” para describir lo que sucede cuando determinadas capacidades dejan de ejercitarse de manera habitual.

 

La preocupación aumenta en niños y adolescentes, que todavía se encuentran formando habilidades básicas como leer, escribir, comprender textos y resolver problemas.

 

Por eso, el especialista plantea que la inteligencia artificial no debería utilizarse necesariamente para reemplazar el trabajo del estudiante, sino como una herramienta que lo ayude a pensar, comparar y corregir.

 

 

Una respuesta correcta también puede estar equivocada

 

 

Otro de los problemas está relacionado con la confiabilidad de las respuestas. Los modelos de lenguaje pueden entregar explicaciones convincentes aunque contengan errores e incluso presentar fuentes inexistentes.

 

Por eso, aprender a utilizar IA también implica aprender a verificar. Contrastar información y consultar fuentes confiables siguen siendo pasos fundamentales, especialmente en el ámbito educativo.

 

La discusión no pasa únicamente por permitir o prohibir estas herramientas, sino por encontrar una manera de incorporarlas sin que la comodidad termine reemplazando el esfuerzo necesario para aprender.

 

 

 

MA

 

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