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07 de Agosto de 2026
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Alerta en la Antártida: el deshielo está liberando mercurio acumulado durante décadas

Un estudio detectó que la Península Antártica dejó de retener mercurio y comenzó a liberarlo hacia el océano. El fenómeno está relacionado con el calentamiento global y el retroceso del hielo.

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Durante décadas, la Antártida fue considerada una de las regiones más aisladas del planeta y un reservorio capaz de retener contaminantes transportados desde otras partes del mundo. Sin embargo, una nueva investigación científica encendió una alerta: la Península Antártica comenzó a comportarse como una fuente activa de liberación de mercurio.

 

El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Pekín y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó la evolución del mercurio en los últimos dos siglos y determinó que el calentamiento global está modificando el ciclo de este metal tóxico en la región.

 

Los científicos explicaron que la combinación entre el aumento de la deposición atmosférica, el deshielo y la erosión de zonas congeladas favorece que el mercurio acumulado durante décadas vuelva a movilizarse hacia el océano.

 

La investigación analizó muestras de sedimentos y registros geoquímicos de la Península Antártica y determinó que la acumulación de mercurio en esa zona es aproximadamente el doble del promedio registrado en otras plataformas continentales del mundo.

 

Según los datos del trabajo, la acumulación aumentó cerca de un 160% desde el inicio de la industrialización, a mediados del siglo XIX, período en el que crecieron las emisiones provenientes de actividades como la quema de combustibles fósiles y la minería.

 

El mercurio puede ser transportado por la atmósfera a grandes distancias, por lo que incluso regiones alejadas de los centros industriales terminan recibiendo parte de esa contaminación.

 

Los investigadores identificaron dos procesos principales que explican el fenómeno: por un lado, el intercambio entre la atmósfera y el océano, que permite una mayor incorporación del mercurio al agua; y por otro, la liberación del contaminante almacenado en tierra y hielo a medida que avanzan el deshielo y la erosión.

 

El estudio advierte que esta transformación podría aumentar la presencia de mercurio en el océano Austral y generar riesgos para los ecosistemas polares, ya que este metal puede incorporarse a las cadenas alimentarias marinas.

 

Los científicos remarcaron que reducir las emisiones contaminantes y limitar el avance del calentamiento global son medidas clave para evitar que los depósitos de mercurio almacenados en regiones congeladas continúen liberándose hacia los océanos.

 

 

 

R.G

 

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