El histórico tren partió este sábado a las 10 desde Esquel con sus vagones colmados rumbo a Nahuelpan. Tras la nevada de las últimas horas, el recorrido tuvo un atractivo especial: al llegar, los pasajeros encontraron la estación y los cerros completamente cubiertos de blanco.
El frío se hacía sentir desde temprano en la cordillera patagónica argentina. A las 10 en punto, La Trochita se puso en marcha desde la estación Esquel, con el humo de la locomotora ganando el cielo y turistas y vecinos dispuestos a disfrutar del tradicional recorrido hacia Nahuelpan.
El Servicio Meteorológico Nacional había anticipado nevadas en la región. En Esquel, la nieve cayó, pero se retiró rápidamente; unos kilómetros más adelante, el panorama era diferente: Nahuelpan conservaba el manto blanco y mostraba una de las imágenes más lindas de este invierno.
Cámaras fotográficas, teléfonos y también drones registraron la jornada. Desde el aire, las imágenes permitieron apreciar las vías atravesando la nieve, los cerros cubiertos y La Trochita con el humo de su locomotora elevándose en medio del paisaje. Algunos buscaron llevarse la mejor fotografía; otros, simplemente, eligieron guardarlo en la retina.
Nahuelpan, mucho más que una parada
La llegada del tren también permite encontrarse con la gente del lugar. Durante la permanencia en la estación, los pasajeros pueden recorrer el paseo de artesanos y emprendedores, conocer sus trabajos y, por qué no, acompañarlos con una compra.
Otra de las visitas es el Museo de Culturas Originarias Tehuelche-Mapuche, un espacio que guarda parte de la historia, las raíces y los saberes de Nahuelpan. Y quizás lo más valioso es que esa historia es contada por la propia gente del lugar, que recibe a los visitantes y comparte sus conocimientos. El telar y la artesanía mapuche ocupan un lugar especial, junto a un espacio dedicado a la alfarería.
Y en una mañana de frío no faltaron las tortas fritas, las empanadas, el mate cocido y la cascarilla, sabores que acompañan la llegada del tren y hacen más cálida la estadía.
El trayecto entre Equel y Nahuelpan es de aproximadamente 19 kilómetros y la experiencia completa, incluida la permanencia en la estación y el regreso, demanda alrededor de tres horas.
Después llega el silbato y es momento de volver a subir a los vagones para emprender el regreso.
La Trochita cumplió una vez más su recorrido habitual, pero esta vez la nieve le puso un marco diferente. Un Nahuelpan completamente blanco, el humo de la locomotora y un viaje de esos que algunos se llevan en una fotografía y otros, simplemente, guardan en la retina.
MA