La fecha recuerda el aniversario de la creación de la Dirección de Educación Especial, que tuvo lugar el 9 de agosto de 1949. Con el paso del tiempo, la Educación Especial atravesó diferentes etapas y formas de comprender la discapacidad, hasta llegar al actual enfoque basado en la inclusión educativa.
La Educación Especial es la modalidad del sistema educativo destinada a asegurar el derecho a la educación de las personas con discapacidad, temporales o permanentes, en todos los niveles y modalidades. La Ley de Educación Nacional, sancionada en 2006, establece el principio de inclusión educativa y plantea la necesidad de garantizar este derecho mediante distintos servicios y estrategias, tanto en escuelas especiales como en escuelas comunes.
Una historia atravesada por distintos paradigmas
Los orígenes de la Educación Especial pueden rastrearse desde los primeros tiempos de la humanidad. Durante siglos predominó una mirada vinculada al paradigma religioso, en la que la discapacidad era asociada al castigo divino o a una consecuencia de las acciones de la propia persona.
Con el paso del tiempo comenzaron a aparecer los primeros antecedentes de educación para personas con discapacidad. Alrededor del año 1500, algunos monjes comenzaron a trabajar especialmente con personas con discapacidad sensorial, como la ceguera y la sordera, dando lugar a los primeros registros educativos desde esta perspectiva.
Entre los referentes históricos se encuentran Pedro Ponce de León, en España, quien trabajó con personas sordas, y Valentin Haüy, en Francia, vinculado a la educación de personas ciegas. Haüy fue también quien educó a Louis Braille, creador del sistema de lectura y escritura que lleva su nombre.
Durante el siglo XIX comenzó una etapa marcada por la institucionalización de las personas con discapacidad. Posteriormente, con el desarrollo de la corriente psicométrica, tomó fuerza un paradigma de carácter médico que buscaba medir el coeficiente intelectual y agrupar a las personas de acuerdo con determinados niveles, con propuestas educativas homogéneas para quienes presentaban características similares.
Del concepto de integración al de inclusión
A partir de mediados del siglo XX comenzaron a aparecer nuevas concepciones vinculadas con la integración educativa, desde una mirada más pedagógica y social.
En este paradigma, la persona con discapacidad se incorporaba a un grupo, pero debía adaptarse a las actividades y condiciones existentes en ese espacio. De esta manera, gran parte del esfuerzo recaía sobre el estudiante para poder integrarse al ámbito educativo.
Con el avance del paradigma social de la discapacidad comenzó a desarrollarse una concepción diferente: la inclusión educativa.
La principal diferencia consiste en que la inclusión no coloca toda la responsabilidad en la persona con discapacidad. Si una persona se incorpora a un grupo, también el grupo y la institución deben generar estrategias y condiciones que favorezcan su participación.
Así, la mirada cambia: ya no se trata únicamente de que la persona se adapte al sistema, sino de que el entorno educativo pueda transformarse para responder a las necesidades y características de todos sus integrantes.
La inclusión como principio educativo
En Argentina, la Educación Especial está orientada por el principio de inclusión educativa y busca garantizar el derecho a la educación de las personas con discapacidad en todos los niveles y modalidades del sistema.
La modalidad contempla tanto la educación en escuelas especiales como el acompañamiento de estudiantes en escuelas comunes, con servicios y estrategias destinadas a garantizar sus trayectorias educativas desde la primera infancia hasta la adultez.
Este cambio de paradigma también pone en primer plano el rol de las instituciones y de los equipos profesionales, que deben contar con herramientas y estrategias para acompañar las distintas trayectorias educativas y generar condiciones que permitan la participación de todos los estudiantes.
En este Día Nacional de la Educación Especial, la fecha permite reconocer el camino recorrido y los cambios producidos en la manera de comprender la discapacidad y la educación.
De una mirada inicialmente vinculada al castigo y posteriormente centrada en la adaptación individual, el recorrido llevó hacia un paradigma que pone el foco en los derechos, la participación y la construcción de entornos educativos capaces de incluir a todas las personas.
A.M.D