Con emoción y muchos recuerdos, Amelia Quinteros transitó su último día como docente después de 17 años en una institución a la que llegó con sueños y de la que se despide habiendo cumplido muchos de ellos.
“Me cuesta irme”, reconoció al recordar un camino en el que no solamente pudo enseñar un oficio, sino también encontrarse con personas que dejaron una huella en su vida.
Su historia laboral había comenzado mucho antes. A los 18 años ingresó a Texcom, donde trabajó durante 23 años. El cierre de la empresa significó el final de una etapa para Amelia y para muchas mujeres que quedaron sin trabajo y debieron buscar nuevos caminos laborales.
Amelia encontró el suyo algunos años después. En 2008 llegó a la escuela para realizar una suplencia en Corte. Más adelante tomó un cargo de Cocina y continuó desempeñándose en ambas áreas hasta alcanzar su jubilación. Aquello que había aprendido durante tantos años, y que luego siguió perfeccionando a través de diferentes cursos, encontró así una nueva forma de continuar: la enseñanza.
Por sus clases pasaron numerosas alumnas, especialmente por Corte y Confección. Muchas eran mujeres adultas que llegaban con el deseo de aprender a utilizar una máquina, confeccionar sus propias prendas o realizar ropa para sus hijos y nietos.
Para Amelia, comprobar que esos conocimientos trascendieron el aula es una de sus mayores satisfacciones. Algunas de aquellas alumnas hoy continúan cosiendo desde sus hogares, realizan arreglos y confeccionan prendas utilizando aquello que alguna vez comenzaron a aprender en sus clases.
Pero la enseñanza, destacó, nunca tuvo una sola dirección.
“Uno les enseña a ellas y ellas te enseñan muchas cosas más. Tal vez no saben usar una máquina, pero saben muchísimas otras cosas, tienen experiencia”, expresó.
En esas horas compartidas hubo telas, máquinas de coser, recetas y nuevos desafíos, pero también conversaciones, historias y experiencias de vida. Amelia reconoce que cada una de esas mujeres también fue parte de su propio aprendizaje.
La docente recordó además a los maestros y compañeros que encontró cuando comenzó en la institución. Llegaba a un ámbito nuevo y encontró personas dispuestas a acompañarla y enseñarle. “De ellos aprendí un montón”, señaló.
La despedida también emocionó a Berta Paillaqueo, personal auxiliar de la institución, quien compartió durante años la cotidianeidad con Amelia. “Deja un espacio vacío muy grande en la escuela. Fue y es una muy buena compañera y la vamos a extrañar mucho”, expresó al desearle lo mejor en esta nueva etapa.
La jubilación no significará para Amelia alejarse de aquello que la acompañó durante gran parte de su vida. En su casa tiene un taller y continuará realizando trabajos de costura para quienes siguen confiando en sus manos y experiencia.
Se va de las aulas con la emoción propia de quien sabe que terminó un camino importante, pero también con la satisfacción de haber dejado algo de sí en cada persona que pasó por ellas.
Y al momento de resumir qué significó esta profesión en su vida, Amelia eligió una frase sencilla que encierra buena parte de esos 17 años:
“Ser maestra es lo más lindo, porque es enseñar lo que uno lleva en el corazón. Eso es ser maestra”.
En este Día del Maestro, la historia de Amelia también invita a reconocer a quienes eligieron la noble tarea de enseñar: a quienes recién comienzan, a quienes cada día siguen entrando a las aulas y, especialmente, a los docentes jubilados, que dejaron parte de su vida y de su corazón en generaciones de alumnos.
Porque, ¿quién no guarda el recuerdo de aquella primera seño? Su nombre, una palabra de aliento, una enseñanza o un gesto que, aun con el paso de los años, permanece.
A quienes nos enseñaron a nosotros, a quienes hoy enseñan a nuestros hijos y a nuestros nietos; a los que recién comienzan este camino, a quienes continúan recorriéndolo a pesar de las dificultades y a aquellos que ya se despidieron de las aulas, pero siguen presentes en la memoria de sus alumnos.
A cada maestra, maestro, profesor y a toda persona que tuvo la generosidad de enseñar algo a otro: ¡Feliz Día del Maestro!
L.C.