San Martín hizo historia. En su primera final de la Copa Ciudad de Esquel, el Rojo derrotó 1-0 a Belgrano Seniors y se quedó con el título después de una noche cargada de tensión, polémicas, emociones y una resistencia final que hizo sufrir a más de uno en el Club Belgrano.
Enfrente estaba el último campeón. Belgrano Seniors llegaba a la definición después de quedarse con la segunda edición de la Copa y con un plantel compuesto por futbolistas de enorme experiencia, muchos de ellos con pasado en Primera y actualmente protagonistas de la Liga de Veteranos.
San Martín, dirigido por Avilés, llegaba con una fórmula diferente: muchos chicos de las inferiores, acompañados por algunos de los nombres que conocen como pocos los tiempos de una cancha. Y allí aparecieron dos referentes fundamentales: Víctor “Chiqui” Di Prinzio, con la camiseta número 10, y Blas “Pollito” Capobianco, dueño de la 5.
El primer tiempo fue disputado y mostró justamente ese contraste. San Martín tenía juventud, piernas y ganas de correr cada pelota, mientras que la experiencia de Di Prinzio y Capobianco aparecía para ordenar el juego, manejar los tiempos y darle pausa cuando el partido lo necesitaba.
Del otro lado, Belgrano Seniors trataba de imponer su experiencia. Era un equipo acostumbrado a estas instancias y que ya había demostrado su fortaleza en la edición anterior, pero San Martín no se achicó y sostuvo el partido con mucha personalidad.
“Sabíamos que iba a ser un partido difícil, más que el rival es muy bueno, que son todo ex-primeras, saben de esto, así que sabíamos que iba a ser difícil”, señaló Capobianco después de la final al analizar el partido que tuvo que afrontar San Martín.
Una final que tuvo de todo
El segundo tiempo elevó todavía más la intensidad. En una jugada que terminó con una expulsión, se produjo uno de los momentos más tensos de la noche: el árbitro mostró inicialmente la tarjeta roja a Di Prinzio.
La decisión generó una fuerte reacción de los jugadores de San Martín, que incluso amenazaron con abandonar el partido. Sin embargo, el árbitro corrigió su decisión y terminó expulsando al futbolista que correspondía.
Con la tensión todavía en el aire, llegó el momento que cambió la final.
San Martín tuvo un tiro libre desde el costado derecho. Di Prinzio se hizo cargo y puso una pelota rasante hacia el área. Villarroel intentó desviarla, pero no llegó a tocarla. El balón atravesó una maraña de piernas y terminó metiéndose contra el segundo palo.
Gol de San Martín.
El 1-0 desató el festejo del Rojo y puso al equipo a un paso de hacer historia.
“Bueno, primero que nada, muchas gracias, la verdad que feliz, feliz, feliz. Mirá lo que es esto, para mí es hermoso. Así que nada, contento porque con muchos chicos jugamos y la verdad se nos dio”, expresó Capobianco después del partido.
Pero la final todavía tenía reservada una última parte de sufrimiento.
San Martín recibió otra expulsión y terminó jugando los últimos minutos con nueve futbolistas. Belgrano Seniors se lanzó completamente al ataque en busca del empate y comenzó a meter presión sobre el arco defendido por Gastón Farías.
Ahí apareció otra de las grandes figuras de la noche.
Farías respondió cuando más lo necesitaba su equipo y tuvo una atajada enorme a pocos minutos del final para sostener el 1-0. El arquero se convirtió en una pieza fundamental de esa resistencia final y mantuvo al Rojo con vida cuando Belgrano buscaba por todos los medios el empate.
San Martín también tuvo una oportunidad para liquidarlo. Kiti Flores quedó con espacio ante un Belgrano completamente lanzado al ataque, pero su remate no encontró el destino esperado y la pelota terminó en las manos de Walter Selg.
El arquero de Belgrano también fue protagonista de una gran Copa. Selg había sido decisivo en las tandas de penales que llevaron al equipo hasta la final, primero en octavos y luego en semifinales, y volvió a responder en el cierre.
Los últimos minutos fueron de pura tensión. Belgrano buscaba el empate con todos sus hombres, mientras San Martín defendía cada pelota como si fuera la última. Nueve jugadores contra un rival que iba por todo, con Farías sosteniendo desde el arco y sus compañeros multiplicándose para cerrar cada espacio.
“Y esto es lo lindo del fútbol, se picó un poquito, tuvimos dos exspulsados, pero supimos mantener el resultado y bueno, la verdad contento y la actitud del equipo no se negocia”, contó Farías tras el partido.
Hasta que llegó el pitazo final.
San Martín campeón.
El Rojo conquistó por primera vez la Copa Ciudad de Esquel y lo hizo en su primera final, derrotando a un Belgrano Seniors que llegaba como defensor del título. Una definición que terminó premiando el enorme torneo realizado por un equipo que mezcló a muchos jóvenes surgidos de sus inferiores con la experiencia de referentes como Di Prinzio y Capobianco.
“Contento con el cambio, el recambio que estamos teniendo de chicos, la verdad que uno como uno de los más grandes te deja tranquilo porque sabemos que van a quedar en buenas manos las camisetas después cuando dejemos”, destacó Capobianco sobre la nueva generación del club.
Una Copa que ya tiene su lugar en Esquel
La tercera edición volvió a confirmar que la Copa Ciudad de Esquel dejó de ser solamente un torneo más del calendario. Organizada por la Municipalidad de Esquel, la competencia consiguió instalarse como una propuesta deportiva de valor para la ciudad y la región, con la particularidad de disputarse durante el invierno y reunir a las distintas ligas del fútbol local.
La Copa volvió a poner en una misma competencia a equipos de la Liga del Oeste del Chubut, la Liga de Veteranos y la Liga Independiente, además de sumar representantes de otras localidades y cruzar la cordillera con la participación de equipos de Palena y Futaleufú, Chile.
Con el paso de sus tres ediciones, el torneo fue ganando convocatoria, público y protagonismo, hasta convertirse en una competencia esperada dentro del invierno esquelense. El título de San Martín cerró una nueva edición de una Copa que, por convocatoria y por la posibilidad de reunir a distintas generaciones y realidades del fútbol regional, ya se ganó un lugar propio.
Diego Melín, siempre presente
En medio de los festejos hubo también un recuerdo que atravesó especialmente a la familia de San Martín. En la foto del campeón apareció la camiseta número 7 con el nombre de Diego Melin, futbolista del club que falleció a los 24 años tras ser atropellado mientras circulaba en bicicleta por Esquel.
Diego había sido jugador de Primera División y campeón con San Martín. Su camiseta estuvo presente entre los campeones, en una noche que también tuvo un significado especial para quienes compartieron cancha, vestuario y tantos momentos con él.
“Sí, siempre presente nuestro amigo, nuestro compañero del club, así que para él, todo para él y su familia”, expresó Di Prinzio al recordar a Diego.
Porque esta vez San Martín volvió a gritar campeón. Y entre los abrazos, los festejos y la Copa en alto, hubo una camiseta que recordó que quienes forman parte de un club también siguen presentes de otra manera.
MA