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13 de Septiembre de 2026
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En tiempos de respuestas inmediatas, la biblioteca sigue siendo un lugar para detenerse, buscar y aprender

En el Día del Bibliotecario, Red43 visitó la Biblioteca Pedagógica N.º 3 “Paulo Freire” de Esquel. Entre libros, estudiantes, docentes y bibliotecarios, distintas voces muestran por qué estos espacios continúan siendo fundamentales.

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Por Lelia Castro.

 

 

 

Cada 13 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Bibliotecario. En Esquel, entre las distintas bibliotecas que forman parte de la ciudad, Red43 eligió esta vez entrar a la Biblioteca Pedagógica N.º 3 “Paulo Freire” para conocer un poco de lo que sucede puertas adentro y, sobre todo, escuchar a quienes trabajan y a quienes todavía eligen acercarse a buscar un libro, estudiar, investigar o preparar una clase.

 

La fecha recuerda aquel 13 de septiembre de 1810 en que Mariano Moreno anunció en La Gaceta de Buenos Aires la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, antecedente de la actual Biblioteca Nacional. Muchos años después, en 1942, un Congreso de Bibliotecarios reunido en Santiago del Estero estableció la fecha para reconocer la profesión, que fue instituida oficialmente a nivel nacional en 1954.

 

 

 

Un corazón que late para muchas instituciones

 

La Biblioteca Pedagógica N.º 3 fue creada en 1983 y está especializada en Educación. Forma parte de la Red Provincial de Bibliotecas Pedagógicas y tiene entre sus principales objetivos acompañar a docentes y futuros docentes en sus procesos de formación, perfeccionamiento y capacitación, poniendo a disposición recursos bibliográficos y otros materiales vinculados con la educación.

 

Actualmente, el equipo está integrado por Francina Morán, Andrés Chaloupka, Nilda Neculqueo y Silvina Bijarra, directora de la institución desde 2016. Cada uno, desde diferentes funciones, sostiene diariamente el funcionamiento de este espacio.

 

Andrés Armando Chaloupka es profesor para el nivel primario y bibliotecario, especializado en procesos técnicos. Cuando se le pregunta qué es lo que más disfruta de su profesión, no logra elegir una sola tarea: disfruta del procesamiento de los materiales, la atención a los usuarios, el ingreso y cuidado de los libros, las reparaciones y hasta la comunicación de la biblioteca.

 

Para él, las bibliotecas son “el corazón de las instituciones”. Y en el caso particular de la Pedagógica, propone una imagen todavía más significativa: es un corazón que, aunque se encuentra fuera de una institución educativa determinada, late para muchas, acompañando a usuarios provenientes de diferentes espacios de formación.

 

También destacó algo que trasciende cualquier conocimiento técnico: la importancia de la calidad humana de quienes integran un equipo, de las personas que acompañan, aportan y hacen que trabajar cada día allí resulte placentero.

 

 

 

Cuando un clic no reemplaza el tiempo de buscar

 

La otra mirada llega desde quienes utilizan la biblioteca.

 

Rodrigo Díaz comenzó a concurrir en 2018, cuando estudiaba para ser profesor de nivel primario. Se recibió, comenzó a ejercer como docente y, sin embargo, nunca dejó de volver. Actualmente continúa su formación y utiliza la biblioteca como lugar de estudio, consulta y búsqueda de bibliografía para preparar sus clases.

 

Su reflexión adquiere especial fuerza en este presente: en una época en la que con un clic se puede acceder a una enorme cantidad de información, propone volver a mirar y poner en valor la biblioteca como un espacio de creatividad, imaginación y encuentro con el conocimiento.

 

También como un lugar donde ejercitar algo que parece cada vez más difícil: la paciencia. Detenerse, leer, comprender, explorar un material y conversar con un bibliotecario que pueda orientar una búsqueda.

 

Rodrigo lo resume desde una sensación cotidiana. Afuera, entre las escuelas, el trabajo y las obligaciones, muchas veces se vive “a mil”. En la biblioteca encuentra otra calma. No porque allí las cosas sean simplemente más lentas, sino porque es posible darse el tiempo necesario para ordenar las ideas y concentrarse.

 

Su historia también muestra cómo cambia la necesidad, pero permanece el espacio: primero llegó como estudiante; hoy vuelve como docente para buscar recursos con los que planificar sus clases y continúa recurriendo a sus estanterías cada vez que necesita investigar.

 

En su recuerdo apareció además Norma Cañumil, bibliotecaria actualmente jubilada, a quien destacó con especial cariño por todo aquello que compartía con los usuarios, no solamente desde los libros, sino también desde sus propios conocimientos.

 

 

 

Una biblioteca que acompaña una carrera

 

Eilyn también llegó como estudiante. Hace cuatro años que es usuaria de la Biblioteca Pedagógica y el lugar la acompañó durante el recorrido de su carrera. Ahora también está presente en la etapa de su proyecto final.

 

No solamente encuentra allí la bibliografía que necesita: valora la tranquilidad del espacio, la sala de computación y, especialmente, a las personas que trabajan diariamente en la biblioteca.

 

Su experiencia vuelve concreta una de las misiones que la institución sostiene desde su creación: acompañar a quienes se están formando y ofrecerles herramientas para transitar ese camino.

 

 

 

Una nueva etapa detrás de los libros

 

Para Francina Morán, este Día del Bibliotecario tiene además un significado particular. Se incorporó este año a la Biblioteca Pedagógica luego de desempeñarse durante muchos años como bibliotecaria en una escuela primaria.

 

Cuenta que encontró un equipo que la recibió desde el primer momento y un nuevo vínculo con estudiantes y usuarios provenientes de diferentes instituciones educativas de Esquel.

 

Desde esa experiencia, Francina define su profesión a partir de aquello que permite acercar a las personas: la palabra y el libro.

 

 

 

Un oficio silencioso que permanece

 

La tecnología transformó profundamente la manera de buscar información. Hoy una consulta puede resolverse en segundos y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para estudiar, producir y acceder al conocimiento.

 

Pero detrás de las puertas de una biblioteca continúa ocurriendo otra escena: alguien pregunta, un bibliotecario orienta; alguien recorre una estantería, abre un libro, compara información, se sienta a leer y se toma el tiempo de comprender.

 

Allí también está el valor de quienes realizan una tarea muchas veces silenciosa: seleccionar, organizar, preservar, reparar, actualizar materiales y, principalmente, acompañar a cada persona que llega buscando algo.

 

El equipo de la Biblioteca Pedagógica N.º 3 mantiene además un deseo pendiente: contar algún día con un edificio propio, pensado específicamente para el funcionamiento de una biblioteca y que permita brindar sus servicios en mejores condiciones.

 

Mientras ese anhelo continúa, sus integrantes agradecen especialmente a quienes siguen cruzando la puerta para estudiar, formarse y actualizarse. Porque son precisamente esos usuarios quienes dan sentido a buena parte del trabajo cotidiano.

 

En este 13 de septiembre, desde una pequeña parte de las muchas bibliotecas que tiene Esquel, las voces de bibliotecarios, docentes y estudiantes dejan una certeza: las herramientas cambian, las formas de acceder a la información también, pero todavía hay personas que eligen detenerse, buscar un libro y dejarse acompañar por alguien que sabe cómo encontrarlo.

 

 

 

¡Feliz Día del Bibliotecario a quienes ejercen esta profesión en Esquel, la región y en cada espacio donde los libros y el conocimiento siguen encontrando lectores!

 

 

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