Los médicos lo sabemos y experimentamos a diario. Una vez que le explicamos al paciente que enfermedad tiene lo primero que hará es ir a Google y colocar la palabra en el “bendito” buscador, sin saber cómo clasificar la información que le aparecerá. En una encuesta hecha en nuestro país, el 96% de los pacientes o algún familiar lo hicieron. He tenido el caso de un paciente que vivió casi un mes angustiado que iba a morir pronto cuando tenía una expectativa de vida de 20 años por no clasificar y entender la información. Ese es el problema mayor del buscador más famoso del mundo. Uno lee páginas de todo tipo, sencillas, mal informadas, bien informadas, destinadas a especialistas, a pacientes, pero ninguna prepara la información para que se entienda según la situación exacta en el momento preciso. Me animo a decir por mi experiencia, que esto lleva en su amplia mayoría a invocar errores conceptuales y de terapéutica médica. Agrava esta situación que el paciente “viene a sugerirle al médico” que estudios deben hacerse y como están mal clasificados se dejan de lado los conceptos riesgo/beneficio y costo/beneficio haciendo que un estudio complementario, deje de ser un “complemento” para convertirse en palabra santa. Es cierto que Google permite acceder a información rápidamente pero sepan ustedes que incluso los médicos que se valen del buscador para conocer algo cometen errores. Solo los sitios de características científicas y reconocidas por las sociedades médicas tienen valor para el galeno. Además muchos engaños pueden llegar más rápidamente por este sistema. Por ejemplo, supongamos que su médico le informó que tiene un cáncer y le propuso un tratamiento, existen muchas publicidades o redirecciones de páginas que según lo que usted busca aparecen, entonces le aparecen propagandas milagrosas que llamativamente tienen costo, pero como en la desesperación la gente no mide costos cae en la trampa. En internet pasa algo parecido a una cena entre amigos que al comer charlan sobre sus enfermedades y tratamientos, infiriendo que lo que le hace bien a uno le hará bien a otro, y eso es un grave error. La medicina no es una ciencia exacta, suelo decir que en medicina 2×2 es 9, intervienen e interrelacionan tantas características que no son repetitivas fácilmente. Por lo tanto, el Dr. Google, no puede más que informar un aspecto informativo de una enfermedad, el resto depende, por lo menos por ahora, del sentido común, del conocimiento médico, de la experiencia del profesional y de la discusión entre pares de casos especiales. Si usted es del 96 % que va a internet apenas le dicen el diagnóstico, lea pero llévele toda la información a su médico para compartirla y le aclare las dudas, y de ninguna manera la interprete sólo, casi con seguridad cometerá errores.