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15 de Agosto de 2016
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Aclarando dudas acerca del colesterol

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Una nueva columna del Doctor Serebrinsky para RED43

 

La grasa que ingerimos se distribuye en nuestro cuerpo en forma de colesterol malo (LDL), colesterol bueno (HDL) y triglicéridos. La cardiología ha demostrado sin lugar a dudas que el exceso de colesterol LDL o de triglicéridos aumenta con claridad la posibilidad de un accidente cerebral o un infarto. También se asocia con mayor grado de impotencia masculina y enfermedad en los vasos de las piernas que se ocluyen como los del cerebro y los del corazón. Estos valores son peores si los niveles de colesterol HDL son bajos, ya que el colesterol bueno, tiene la función de remoción de partículas de colesterol malo.
No debemos engañarnos con los denominados “valores de referencia” que figuran en los análisis de laboratorio, ya que ellos son siempre “la referencia” para personas sin factores de riesgo. ¿Qué se quiere decir?, será más claro con un ejemplo. Si una persona tiene 40 años, es hombre, no fuma y no tiene alta presión, un colesterol malo “esperable” será menor a 140 mg/dl, pero si un hombre de tan sólo 45 años ya tuvo un infarto o tiene pruebas cardiológicas que evidencian compromiso de sus arterias del corazón, el colesterol malo debe ser menor a 70 mg/dl.
Una persona debe conocer sus valores de colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos, y si su médico no se los solicitó en el control de laboratorio, usted pídale que se los realice, es la única manera de saber los valores de grasas en sangre. Cuando otros órganos tienen evidencias de grasas aumentadas como lo son el hígado graso (esteatosis), la pancreatitis lipídica o las incrustaciones grasas en el ojo o la piel, los valores ya son muy altos y la posibilidad de remisión de las placas de grasa en los vasos son poco probables. Por ello hay que adelantarse a ello.
Si usted es un paciente que ha necesitado tratamiento para bajar el colesterol, sepa que la suspensión de la medicación es una decisión incorrecta, ya que en cuanto se omite el tratamiento, el colesterol vuelve a elevarse, y se pierde la protección que ofrecía la medicación.
También se debe recordar que la medicación debe acompañarse del cuidado dietético y por ende no consumir grasas sin control.
En nuestros días estamos bombardeados de publicidad que nos indica que un alimento es mejor porque tiene cero por ciento de grasa, sin embargo, esto nos ha llevado a pensar que no consumir grasas es la solución a nuestros problemas. Y esto no es así. Cuando comemos ingerimos distintos nutrientes, y las grasas deben ser ingeridas, pero sin abusar, aun en planes de descenso de peso, ya que muchas estructuras de nuestro cuerpo requieren de esa grasa para mantenerse sanas. Cuando escuchamos que un postre o un yogurt tienen cero por ciento grasas, nos impacta el número cero, pero el valor de calorías está dado además por las proteínas y los hidratos de carbono, por ello, aunque tengan cero grasas, sí tienen calorías.
Los jugos o leches con fitoesteroles, tienen valor solamente en el consumo crónico y a largo plazo, quiere decir que tomarlo aisladamente no ofrece mayor beneficio.
En resumen, para controlar el colesterol se debe cuidar del sobrepeso y fundamentalmente controlar el consumo de grasas, frituras y productos de panadería, sirviendo estas indicaciones tanto para gordos como para flacos, ya que se puede estar delgado y tener alto los niveles de colesterol. Se debe realizar una actividad física regular trisemanal para aumentar los niveles de colesterol bueno y se debe evitar el abuso de alcohol. Todas estas medidas permiten en muchos casos normalizar los valores de colesterol, y si así no fuese, o se tienen ya factores de riesgo, tomar la medicación es la mejor alternativa.

 

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