RED43 opinion Controlsalud
12 de Septiembre de 2016
opinion |

Vida sexual luego de un infarto

Escuchar esta nota

Después de sufrir un infarto, los pacientes suelen plantearse algunas preguntas y temores sobre su vida sexual. Para encontrar soluciones a todas las dudas que esto trae es necesario despojarse de todos los tabúes o de la vergüenza que se pueda experimentar al consultar estos temas con su médico cardiólogo de confianza.
Los miedos y ansiedades que surgen con más frecuencia respecto a la vida sexual se refieren al esfuerzo físico que la actividad requiere, ya que el paciente suele tener miedo a que el coito suponga un riesgo importante para su corazón. Para tranquilidad de los enfermos, hay que decir que los gastos energéticos durante el acto sexual son similares a los que genera subir dos pisos de escaleras. La frecuencia cardiaca del coito suele ser inferior a la que se produce durante otras actividades normales de la vida cotidiana, y el esfuerzo físico que precisa se podría calificar de moderado, lo que en principio no traería ninguna complicación.
Es recomendable reanudar las relaciones sexuales tras una prueba de esfuerzo o una cámara gama que demuestre ausencia de sufrimiento cardiaco a la carga habitual de una relación sexual. Desde un punto de vista psicológico, el entrenamiento llevará al paciente a reconocer cuáles son sus relaciones emocionales nocivas y cómo controlar estas últimas a través de métodos de respiración y relajación.
Existen casos en que ocasionalmente puede aparecer una angina de pecho durante la actividad sexual lo que podría originar un estado de ansiedad importante. Lo más probable es que esto le suceda a aquella persona que tenga el mismo riesgo cuando realice cualquier otro esfuerzo físico moderado. Si esto llegase a suceder, es imprescindible que lo comunique al médico para su control.
La pregunta ¿puedo morirme durante el acto sexual? suele ocasionar ausencia de actividad sexual en la pareja tras un infarto de miocardio. Sin embargo, los casos de fallecimiento durante el acto sexual ocurren en un porcentaje muy bajo. Se ha demostrado que muchas de las personas fallecidas estaban realizando el acto sexual con una pareja distinta de la habitual. Indudablemente, factores “externos” influyen de forma significativa en el desenlace (nerviosismo, mayor excitación, sentimientos de culpa, necesidad de quedar bien, etc.).
Un problema detectado frecuentemente son los estados de impotencia y de frigidez. Ambos pueden estar motivados por el tipo de tratamiento farmacológico o por la descompensación psicológica provocada por la enfermedad cardiaca. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar síntomas de depresión susceptibles de ser tratadas. Además, algunos medicamentos que se utilizan para el tratamiento del infarto pueden dificultar la erección.
El uso de sildenafil (viagra) debe utilizarse únicamente bajo prescripción y seguimiento cardiológico permitiendo éste fármaco mejorar notablemente el poder de la erección y el tiempo de actividad sexual.
En síntesis, para la medicina actual las relaciones sexuales son de vital importancia, ya que la liberación de hormonas y endorfinas han demostrado probado beneficio en la salud general, sin embargo, para que su realización no se asocie a mayores riesgos, deben iniciarse y conversarse siempre con su médico de cabecera.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error