RED43 opinion Esquel
26 de Mayo de 2026
opinion |
El Horcón

Farmacias: entre la salud y el negocio

Las farmacias amplían cada vez más su perfil comercial para maximizar la rentabilidad, mientras crece el debate sobre los límites entre salud y negocio. Chubut podría convertirse en una provincia de referencia en esta discusión.

Escuchar esta nota

La farmacia nació como una institución sanitaria. Su razón de existir fue siempre asistir a las personas enfermas, orientar sobre medicamentos y funcionar como un espacio de cuidado profesional.

 

Sin embargo, en los últimos años muchas farmacias comenzaron a transformarse en verdaderos centros de consumo donde se vende de todo: golosinas, bebidas, maquillaje, juguetes y hasta artículos que poco tienen que ver con la salud. La pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede expandirse una farmacia sin perder su esencia?

 


No está mal que una farmacia ofrezca productos complementarios. Elementos de higiene, cuidado personal, ortopedia, protección solar o alimentos especiales forman parte del bienestar cotidiano y tienen relación con la salud. Estos comercios buscan superar los márgenes de rentabilidad generados por la venta de medicamentos, que suelen ubicarse entre el 30 y el 36%.

 


El problema aparece cuando la lógica comercial empieza a reemplazar la lógica sanitaria. Allí la farmacia deja de ser un lugar de orientación profesional para convertirse en un espacio de consumo impulsivo. Medicamentos junto a promociones, suplementos “milagrosos” sin evidencia científica, alimentos ultraprocesados al lado de productos para diabéticos: todo eso genera una contradicción ética difícil de ignorar.

 


La preocupante convivencia entre sanos y enfermos

 


También existe otro aspecto preocupante: la convivencia entre personas sanas y enfermas en espacios cada vez más concurridos. Después de la pandemia quedó demostrado que las farmacias son puntos sensibles de circulación de virus respiratorios. Si además de atender pacientes funcionan como tiendas de alto tránsito, el riesgo sanitario aumenta.

 


Fomentar la interacción entre personas sanas y enfermas termina beneficiando principalmente al comercio que luego vende las soluciones para tratarlas. Esa lógica puede resultar rentable, pero es discutible desde el punto de vista sanitario y ético.

 


No se trata de prohibir la venta de otros productos, sino de reconocer que un establecimiento de salud no puede organizarse igual que un supermercado.

 


Lo que debería ser una farmacia moderna no es un comercio descontrolado ni tampoco un espacio limitado únicamente a vender remedios. Debería evolucionar hacia un modelo equilibrado: atención profesional, prevención, vacunación, asesoramiento responsable y productos relacionados verdaderamente con el bienestar. Todo esto acompañado de medidas sanitarias adecuadas, buena ventilación, orden y prioridad para el cuidado de las personas.

 


Un debate que merece llegar a la Legislatura

 


Este es un tema que bien podría discutirse en la Legislatura provincial. Regular con claridad cuál debe ser el perfil sanitario y comercial de las farmacias ayudaría a proteger tanto a los pacientes como a los propios profesionales del sector.

 


Chubut incluso podría transformarse en una provincia de referencia en la materia, impulsando un modelo moderno de farmacia donde la rentabilidad económica no desplace la función esencial de cuidado de la salud.

 


La salud no puede quedar subordinada completamente al marketing. Cuando una farmacia pierde su identidad sanitaria, también pierde parte de la confianza social que la hizo importante. Crecer económicamente no está mal; lo peligroso es crecer olvidando cuál es la función principal que se debe proteger.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error
opinion |
Opinión
opinion |
opinion |