A pesar del rechazo mayoritario de turistas y vecinos de Esquel y Trevelin sobre el deterioro del corredor turístico de belleza única -que une nuestra ciudad con el Pueblo del Molino- continúa avanzando la construcción de galpones y el uso de predios donde son visibles depósitos de materiales sin el mínimo cuidado del entorno.
Estas acciones están amparadas en el actual Código de Planeamiento Urbano que expone serias contradicciones con el pretendido perfil turístico de la localidad y la región.
Lo que piensan los vecinos
Además de su valor turístico, este corredor representa un espacio cotidiano fundamental para la comunidad de Esquel. Durante años ha sido uno de los lugares preferidos para pasear, relajarse, caminar en paz y compartir con amigos en un entorno natural agradable, respirando aire puro y encontrando un momento de tranquilidad. Con su deterioro, no solo se afecta al turismo, sino también a esa experiencia simple y valiosa que los vecinos disfrutan.
Red43 entrevistó a vecinos que recorrían la bicisenda. Esto nos dijeron:
“Me parece increíble es que armen una especie de parque industrial acá”.
“Es una pena que se permita la construcción de tantos galpones y edificios acá, un lugar tan lindo y que la gente frecuenta tanto”.
“Hay muchos camiones todo el día, de acá para allá. Es incluso hasta peligroso, fíjate que no hay ni siquiera un lugar donde los camiones puedan doblar e ingresar, no hay un apartado donde puedan estacionar, donde puedan girar, esta todo así nomás”.
“Esto era un lugar tranquilo, sereno y ahora está lleno de camiones por todos lados, construcciones por todos lados, realmente es una pena”.
A estas declaraciones se suman las de los vecinos que recuerdan los reiterados reclamos históricos que -en la década de los años 80- pidieron el traslado del frigorífico y la fábrica Texcom, en defensa del entorno. En ese sentido, advierten que “no se trata de mitigar impactos una vez producidos”, sino de evitarlos desde el origen, especialmente en este corredor donde el valor paisajístico y turístico debería ser una prioridad.
Presente y futuro de una norma fallida
La Ordenanza Nº 207, aprobada en 2021, prometía ordenar el crecimiento de Esquel y potenciar el turismo, destacando la necesidad de poner en valor las rutas de acceso. Sin embargo, sobre la Ruta 259 -en el tramo que une nuestra ciudad con Trevelin- la realidad muestra exactamente lo contrario: los galpones rompen la armonía natural y deterioran la experiencia visual de vecinos y visitantes que llegan a uno de los destinos más atractivos de la Patagonia. Lo peor: continúan las construcciones de este tipo y nada parece frenarlas.
El diseño del Código, impulsado durante la presidencia del Concejo Deliberante de Gerardo Filippini, habilitó amplias zonas para usos industriales y comerciales en un corredor que, por definición, debía ser turístico. A simple vista, los planos anexos dejan en evidencia una permisividad que aparentemente no vio el expresidente ni los concejales que lo acompañaron con el voto, ni el ejecutivo que sancionó la norma.
Actualmente, el Código de Planeamiento no contempla herramientas efectivas para frenar este proceso ni para mitigar el impacto de las construcciones ya existentes; estas últimas deberían incorporar parquización y otras acciones que atenúen su efecto sobre el entorno.
A la fecha, lamentablemente, no hay regulaciones claras sobre estética, materiales o integración con el entorno, algo que ya forma parte de aspectos básicos en cualquier ciudad que aspire a consolidarse como destino turístico.
El resultado de este tipo de normas, inconsistentes con las necesidades de Esquel, marcan una tensión evidente entre desarrollo e identidad. Nadie discute la importancia del crecimiento industrial, pero sí su localización.
En ciudades turísticas de todo el mundo, los corredores de acceso son áreas protegidas, donde el paisaje no se negocia. En Esquel, en cambio, parece ser una variable secundaria.
Es inexplicable que se haya aprobado un Código Urbano con estas incongruencias ¿Qué piensan los concejales? ¿Están dispuestos a asumir el riesgo de perder un atractivo único del destino?
El paisaje no es un complemento del turismo, es su esencia. Y una vez alterado, difícilmente pueda recuperarse.