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21 de Octubre de 2017
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Marcelo Sosa

Santiago Maldonado…La hora de las hienas

Una nueva Columna de Marcelo Sosa para RED43

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Dice la sabiduría popular que no existe un buen momento para morirse. Tampoco lo hay para emprender luchas sociales que van contra el orden establecido.

 

Reflexionaba en estas horas respecto a Santiago Maldonado...

 

Pobre Santiago. Qué momento tan triste le tocó. Y no lo digo hablando de lo ideológico ni de la lucha que emprendió. Hablo de la persona.

 

Ayer me llamó la atención la publicación que, en una red social, hiciera una mujer, burlándose de la suerte corrida por el artesano. Y no podía creer tanto odio destilado. Y me metí a ver sus publicaciones recientes. Y a no mucho buscar, encontré una en la que se lamentaba por un perrito que habían abandonado en un terreno y, con sentida congoja, se preguntaba "¿Cómo puede alguien ser tan desalmado? No son seres humanos". Eso vale para esa "señora" la vida de una persona. Menos que la de un perro.

 

Pero, ¿cómo pedir de respeto a un ciudadano de a pie cuando "Lilita" Carrió, una legisladora nacional, ferviente católica, defensora de los derechos de todos los argentinos, se defecó en el tremendo momento que atraviesan la familia Maldonado.

 

¿Qué tipo de empatía podemos pretender de nadie, cuando algunos comunicadores que dicen ser sociales, emprendieron una vergonzosa carrera a ver quién se animaba a ser el primero en decir que el cuerpo encontrado en las aguas del Río Chubut, era el de Santiago, cuando aún nadie vinculado a la investigación lo había dicho oficialmente?

 

¿Cómo exigir decoro a la masa de opinólogos de ocasión, cuando, desde adentro de la misma investigación, se encargaron de difundir fotografías con el cadáver en la morgue?

 

Sin embargo, me animo a decir que podemos caer más abajo todavía. Porque, hasta ahora, fue el revoloteo de los curiosos, esos que, como pequeños pajaritos, se acercaron al cuerpo tratando de picotear ante la pasividad de quienes tenían la responsabilidad moral y ética de evitarlo.

 

Pero ahora llegan las hienas, las que se van a disputar hasta las mortajas. Las que van a tironear de la dignidad, de la templanza, de la historia, de la paciencia, del dolor de los seres queridos de Santiago.

 

Si hasta me parece que ya las escucho venir con sus risas amenazantes, en búsqueda de alguna tajada que pueda alimentar vaya a saber que ego o sueño de poder.

 

Y mientras algunos intentarán agarrarse de lo que quede, otros buscarán refugio en la manada para evitar que siquiera un pelo de la barba de Maldonado los roce. No sea que ese pelo se le pegue. Y seguramente habrá un circulo protector para esos otros.

 

Va a ser bizarro. Raro. Mediocre. Por momentos absurdo y siempre decadente.

 

Santiago, no va a tener descanso por mucho tiempo. Habrá banderas que lo reivindicarán. Otras lo acusarán.

 

Habrá quienes reirán a carcajadas y brindarán por la suerte corrida por el joven militante.

 

Habrá quienes regarán sus mejillas de tibias lágrimas recordándolo, sin siquiera sentir una sola de esas lágrimas.

 

También habrá quienes llorarán en soledad, desgarrándose por dentro. Serán los menos.

 

Perdón Santiago...pero te fuiste en un mal momento.

 

 

 

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