Los difíciles días que atraviesa la provincia tienen un plazo. Así lo informó una fuente importante del propio Estado en la actual gestión. Este dato no es menor, luego de la seguridad con la que el propio Gobernador, dijo a este medio “todo va a pasar”.
La coincidencia de argumentos en torno a la consulta sobre el avance de la crisis y el ajuste llevan aún mismo resultado, se conoce plazo por plazo y los pasos a seguir en esta crisis detonada que acarrea un ajuste que ha llegado hasta los propios militantes e integrantes de la plana política.
Son los pasos a seguir de un plan que tiene como fin lograr una depuración estatal y colocar las piezas en cada lugar de actuación. Es el plan de las nuevas reglas del trabajo en el Estado, en la administración pública.
En declaraciones a los medios el ministro de Gobierno, Marcial Paz, también dejo entrever este objetivo al expresar que “la sociedad debe entender que el Estado no es una bolsa de trabajo y que militar en una agrupación política ya debe dejar de ser un canje para vivir de las prebendas del gobierno”.
Pero la “limpieza” no puede darse porque sí, o manifestarse aisladamente en decisiones consensuadas o giradas por los distintos estamentos. Los tiempos apremian y es necesario tomar decisiones urgentes que llevan mucho fuego cruzado y daños colaterales.
El programa de crisis estatal tiene fundamento en la situación económica y desde allí se desparrama a otros aspectos de la cosa pública. Es necesario ir opacando el costo político y social con otras medidas que hacen también a la complacencia de la sociedad que no siempre depende de la administración pública. Es por esto que ha tomado mucha fuerza e interés el avance en la investigación de causas de corrupción.
“El caos que combina, estos casos de asociaciones ilícitas, las discusiones políticas en el recinto legislativo, los intereses formados, los ajustes, el pago escalonado, el corte en la obra social, el atraso a proveedores”, dicen los que apoyan a esta gestión, que va a tener un resultado positivo para el actual gobernador, quien (si funciona la estrategia) quedaría dentro de 90 días como la persona que comandó un barco en crisis, llevando al restablecimiento del pago normal de sueldos, la reactivación de la obra pública y la normalidad en los servicios estatales, con bajos costos en el Estado y con decisiones que, al final del camino, serían tomadas como positivas a los reclamos de la gente, como por ejemplo la disminución de pago de horas extras sin justificativo, el regreso de los representantes sindicales a sus puestos de trabajo por no abonar más las licencias gremiales, la baja de la planta política, entre otras.
Esto, sería el lado positivo que ven desde el oficialismo, pero hay que tener en cuenta si la sociedad mantiene en el recuerdo, lo difícil que fue aceptar estos días con atraso en el pago de sueldos, con aumento en los servicios públicos, sin paritarias, sin aumentos de sueldo, sin servicios en la obra social y con la actualización en los planes de viviendas del IPV.
No será fácil, el costo político institucional es alto, pero… si es verdadero el plazo, por lo menos aparece una certeza importante, la crisis durará 90 días. Quienes lo entiendan y puedan adaptarse, correrán con ventaja. Así lo comprenden los políticos, los militantes y los sindicalistas.
Gómez, Gustavo Ariel.