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El Juez de Paz de Trevelin aseguró que su hijo está alejado de las FARC

Néstor Morales contó además que solo pudo ver a Facundo 15 minutos. 

Facundo Molares Schoenfeld, el argentino detenido la semana pasada en Bolivia, identificado como miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), continúa internado. Su padre Néstor Molares, que es Juez de Paz de Trevelin, viajó junto a su actual esposa -la madre de Facundo falleció- a Santa Cruz de la Sierra con la intención de saber con exactitud qué había pasado y cómo se encontraba su hijo.

En una entrevista concedida a Perfil, Molares relató: "Al llegar, pregunto por mi hijo y me dicen que no había ningún Facundo Molares registrado. Me dicen que hay un NN. Pido verlo, entro en la sala y estaba sin conocimiento, con un coma inducido, con respirador y sondas. Pido hablar con el médico, para saber su estado. El médico toma unas radiografías y me explica que tiene perdigones alojados en la cabeza, pero que no eran recientes, que estaban dentro del cerebro y eran de vieja data. Pregunto si eso acarrea peligro y me dicen que no. Que el problema de Facundo es que los riñones no le funcionan". Esto descarta que el actual problema de salud de Molares Schoenfeld tenga que ver con enfrentamientos en Bolivia, según cuenta su padre, ya que "él desconocía tener esta afección. Nunca tuvo un síntoma, quizás sea un proceso interno y es casualidad que se haya descompuesto en este lugar". 

Comentó, además, que lo dejaron "solo quince minutos" con su hijo: "Fui a comprar medicamentos enfrente y cuando volví me encuentro con un vehículo y tres personas que se identifican como policías. Me dicen que los acompañe a una comisaría. yo tenía renuencia a acompañarlos". Aseguró que pidió declarar en ese mismo lugar, se lo negaron y "cuando yo les pedí una orden de un juez, como corresponde, y que me digan bajo qué condiciones voy me respondieron 'basta, acompáñenos', ahí sacaron las esposas y me agarraron el brazo. No me llegaron a esposar porque cuando vi que las cosas iban en esos términos dije: 'Bueno, vamos'".

"Nos movilizaron 60 kilómetros desde donde estaba. Cuando le quise mandar un WhatsApp a un amigo para contarle que me estaban trasladando me sacaron el celular", contó Molares y agregó que estuvieron 25 horas incomunicados y "prácticamente sin comer ni servicios sanitarios". "Pedí hablar con el abogado, llamar al cónsul, pero me fue negado todo el tiempo. Nos soltaron el miércoles a las 10 de la noche y volvimos en un taxi dudoso. Nos dijeron que tuviéramos cuidado, porque si se sabía mi apellido nos iban a masacrar. Yo estaba muy preocupado por mi señora, por lo que me fui al aeropuerto y abordamos un avión. A mi hijo lo pude ver 15 minutos. Me impidieron todo tipo de contacto y de acercamiento", añadió.

"Me dijeron que en Bolivia las leyes las manejan ellos. Además, el hecho de que seamos argentinos fue un factor de mayor irritación, al parecer".

Posteriormente, desmintió que su hijo sea miembro de un grupo disidente de las FARC como trascendió. Subrayó que "se retiró en 2017 y no volvió más a las armas":

"Él fue oficial de las FARC, pero en 2017 entregó las armas y dejó toda actividad, en el marco de un proceso de paz homologado por Naciones Unidas. Siguió haciendo política como militante y el Partido Comunista de Argentina lo eligió para que sea fotorreportero de la Revista Centenario. Por ese trabajo viajó a Bolivia. Que quede claro que se retiró de Colombia y no volvió más a las armas. Y no es miembro del grupo guerrillero FARC disidente como se dijo. No se puede acusar a alguien por el pasado ni perseguirlo por cuestiones políticas ni ideológicas. Hay una utilización política de esto, que es conveniente para algunos sectores. Yo no voy a permitir que se utilice a mi hijo como un tributo. Si tienen elementos de prueba que lo imputen del delito que consideran que cometió, que le hagan un juicio justo y si tiene alguna condena que la cumpla. No es un contratado de las FARC, ni del gobierno boliviano anterior, ni ninguna de las barbaridades que se han dicho".

Además, comentó que la policía boliviana dice que Facundo es investigado por nueve causas. "Yo lo que quiero es que se protejan su salud y su integridad. Después veremos cómo se comprueba si ha cometido un ilícito en Bolivia, cosa que dudo mucho", destacó Néstor Molares. Por último, pidió que si evoluciona bien sea trasladado a Argentina: "Creo que la atención médica que puede recibir es mejor". "Que prosiga la causa que tienen contra él en Bolivia. Para eso existen los abogados, los juicios y los procesos. Pero dentro del orden cívico y constitucional. Por ahora hay que esperar que la hemodiálisis haga efecto", explicó.  

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Néstor Morales contó además que solo pudo ver a Facundo 15 minutos. 

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