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Nazario Araujo, el gran adelantado

Fue el primer chubutense en participar en los Juegos Olímpicos

“A veces es difícil hablar de uno porque es una sintonía de muchos egos, eso hace que mi presentación sea simple: Una persona que comenzó con un deporte, que tuvo dos grandes entrenadores, que ha competido al lado de grandes corredores del mundo y que humildemente le ha dado todo al deporte y la provincia”, así decide presentarse para las nuevas generaciones que lo desconocen. Nazario Araujo, de 75 años, ex atleta y entrenador con un logro único en la historia del deporte chubutense: Fue el primero en participar en un Juego Olímpico. Y el entrenador habló con la Agencia Chubut Deportes.

 

 

AQUELLOS JUEGOS DEL SEPTIEMBRE NEGRO

 

En 1972, Nazario Araujo participó en los históricos Juegos Olímpicos de Munich, en Alemania. Históricos por un trágico hecho que explica el portal Pasta de Campeón: “En el calendario olímpico de 1972 figuraba que la maratón se correría el sábado 9 de septiembre, pero ante la decisión del Comité Olímpico Internacional de suspender los Juegos durante 34 horas por el asesinato de once atletas israelíes por parte de la organización terrorista Septiembre Negro, la competencia, en la cual participaba Araujo, se postergó para el domingo”.

 

“Empecé a correr a los 12 años, a nivel recreativo en el colegio y seguí corriendo hasta los 36 años”, cuenta Nazario. “Cuando dejé de correr, me dediqué a la enseñanza y la docencia; siempre rodeado de amigos. Sin duda el máximo galardón para cualquier atleta es ser olímpico.  Hasta el día de hoy es el sueño de todos los deportistas del mundo”.

 

Dentro de su destacado historial como atleta, Nazario cuenta cómo fue homenajeado por el Club Independiente de Avellaneda, cuando lo invitaron a la presentación del palco que lleva su nombre en el estadio Libertadores de América: “Con los 100 años del club mi nombre quedó grabado para siempre, donde me invitaron y fui homenajeado junto al equipo campeón del mundo, con Bochini y Bertoni. Todos esos muchachos que los vi crecer en el club. Porque yo llegué a fines de 1968 y estuve hasta el año 1985”.

 

La historia nos marca que Nazario participó de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, pero su protagonismo a través de notables resultados, ya estaba desde tiempo atrás: “En mi caso ya han pasado muchos años. Había conseguido una clasificación para ir a los Juegos Olímpicos de Mexico en el año 1968, pero un accidente me impidió viajar”.

 

Tengo la fortuna de tener a mi lado todavía a una gran mujer como Ana María Campillay, la gran jabalinera sudamericana, más de 14 títulos nacionales y campeonatos sudamericanos. Ana María, mi señora y hoy abuelos somos nosotros, fue la primer mujer argentina que después de 40 años logró el campeonato sudamericano”.

 

 

 

EL ATLETISMO CHUBUTENSE

 

El motivo principal de la charla fue recordar la historia del primer atleta chubutense en participar de una cita olímpica. Sin embargo no fue el único. Solo en el atletismo, Leonardo Price (Trelew) también comparte el escalón olímpico con Nazario y los une una gran admiración uno por el otro:

 

“Chubut tiene una gran tradición en el deporte. No nos olvidemos de Raimundo Manquel, un embajador nuestro en el país y en Europa. Somos amigos desde más de 50 años, lo vi crecer en el deporte desde que era un pibe. La experiencia de haber vivido un Juego Olímpico en la década del ’70 marcó una etapa y va a quedar permanentemente en mi memoria. Y quizás también en el recuerdo de mucha gente amiga que uno va cosechando a lo largo de los años”.

 

El pasado domingo 9 de agosto, tendría que haber sido la fecha para que dos nuevos protagonistas del deporte chubutense impriman sus nombres en los libros de historia: Iba a ser el día en que Joaquín Arbe (Esquel) y Eulalio “Coco” Muñoz (Gualjaina) participen de los 42 KM en la cita olímpica en Tokio.

 

Hoy, a la espera de una nueva fecha para los Juegos, Nazario considera que el atletismo chubutense tiene historia, pero también futuro: “Si muchos logran lo que logramos con Leo Price, como los chicos de la cordillera ahora Eulalio (Muñoz) y Joaquín (Arbe).

 

Y tenemos un proyecto largo ahora con (Martín) Ñancucheo, con David Rodriguez. También están los del Valle, que siempre tiene buenos corredores. Eso permanece, es una llama que nunca se va a apagar porque son los embajadores de la provincia y de un deporte que ha sido el precursor de la vida olímpica en el mundo. Eso hace que el deportista con su humildad, y a veces con tan poco dinero, logra cosas insospechables. Siempre con la riqueza de salir a entrenar y lograr ese sueño que desea imperiosamente todo deportista que se proyecta en un deporte”.

 

 

NO ES SACRIFICIO, ES VOCACIÓN

 

Araujo considera que “el atletismo siempre fue con la misma sintonía del esfuerzo. Yo nunca lo llamé sacrificio al entrenamiento, creo que no es sacrificio, es vocación. Sacrificios hacían los antiguos emperadores con la gente; pero el deporte es vocación, lo que te agrada, lo que te gusta hacer y los sueños que tenés cuando sos jovencito. El atletismo siempre fue y va a seguir siendo, con el mismo pensamiento e idiosincrasia”.

 

Este modo de concebir al atletismo (y al deporte en general), llevaron a Nazario a ser un pilar dentro de la docencia deportiva: “Al haber recorrido parte del mundo con el atletismo y estar en más de 16 países, uno se siente un representante orgulloso de haber nacido en esta tierra. Lo que podemos hacer nosotros los grandes es dejar semillas, que hacen proliferar todo el entorno de lo que ellos realizan como vocación también. Haber pasado por el mundo del deporte y haber dejado alumnos míos que trabajan tanto para las personas, trasmitiéndole los valores de una vida sana y en movimiento; eso es muy bueno”.

 

A modo de reflexión final, Nazario nos explica que “el deportista nunca tiene que olvidar que aprender algo de la vida. Que si no lo aprende, como decía mi papá Don Nicolás Araujo, siempre le va a faltar un estribo al gaucho”.

 

“Hay muchos espacios y lugares que no guardan la historia, entonces se diluyen la vida de sus deportistas. Si van a los archivos y piden las ediciones de El Gráfico y voy a estar. Si van a los libros de historia de los Juegos Olímpicos, ahí voy a estar también. Si van a los archivos de los diarios del Continente Sudamericano, seguramente también voy a estar ahí. Uno pasa, pero eso va a quedar”.

 

Por eso cree necesario finalizar la entrevista asegurando que “todo lo hice con mucho amor y esfuerzo, nadie me obligó a hacerlo. Me dio la fortaleza espiritual, mental y necesaria de superar adversidades muy difíciles. Pero gracias a Dios el deporte me instaló en un espacio y en un lugar que se que siempre va a quedar”.

 

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