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11 de Mayo de 2021
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El Horcón: Correligionarios mediáticos

No te pierdas una nueva entrega de la columna de opinión.

La interna en el oficialismo esquelense no es nada nuevo, si bien en el periodo anterior del gobierno de Ongarato se manejaban con cierta “elegancia” las diferencias y no eran tan notorias, siempre existió una distancia entre ejecutivo y el propio bloque de concejales.

 

 

Después de la reelección -el intendente, parte del ejecutivo y los concejales oficialistas- desde los primeros meses comenzaron a mostrar diferencias que dejaban traslucir una falta de comunicación inentendible ya que, en varios casos, eran puntos en los cuales se podía llegar a acuerdos  sin que, por ejemplo, estuvieran en conflicto posiciones ideológicas porque en realidad no las hay, si usted analiza discursos, opiniones y puntos de vista ante diferentes temas o problemas de la ciudad, la línea que se sigue, matices por medio, es la misma.

 

 

Para mayor complejidad, dentro del Concejo hay diferencias entre el oficialismo que llegan al punto de pedir sanciones para un miembro del propio bloque, sin que aparentemente el dialogo, puertas adentro, solucione desacuerdos.

 

 

La dirigencia radical o parte de ella se ha sentido excluida del gobierno del intendente y ni unos ni otro se han privado de hacer público que se toleran poco. Las sutilezas y elegancia de los primeros tiempos quedaron atrás y hace ya unos meses que se viene ventilando por los medios de comunicación una interna que tomó -en los últimos días- una escalada tal, que dejo mucho más clara la posición de Ongarato quien ya había adelantado que quería continuar en política para lo cual -dijo- se veía formando parte de alguna alianza pues según su análisis el radicalismo por sí mismo ya no ganaba elecciones.

 

 

En tanto, el radicalismo expuso de forma mediática, su poca participación y diálogo con el actual gobierno y, sobre todo, su afinidad y línea de trabajo vinculado al presidente del Concejo y casi todos los concejales de su bloque. El intendente hizo lo suyo y respondió en la misma línea dejando claro que el vínculo, por ahora, parece roto.

 

 

Todo este panorama político que responde, sobre todo, a internas partidarias y reclamos de espacios de poder no sería tan grave -porque existen en mayor o menor grado en otros partidos  y en la política en general en medio de una crisis de credibilidad sin precedentes- si no incidiera en la gestión  municipal y  restara tiempo, dedicación y trabajo a resolver los múltiples problemas que atraviesa la ciudad que -independientemente de las consecuencias que trae el contexto de pandemia en el que vivimos- ya venía con falta de empleo, cierre de comercios, crecimiento de la inseguridad, dificultades con los residuos, obras prometidas sin hacerse, calles rotas y otros más.

 

 

Desde que comenzó este año legislativo hay muy pocos proyectos de interés para la mayoría de la población, proliferan las Declaraciones que poco y nada le aportan a los esquelenses y, si algo se aprueba, ronda en torno a los impuestos y la redistribución de las recaudaciones.

 

 

Un detalle no menor: más allá que los desacuerdos oficialistas perjudican la gestión, también afectan mucho a esas ambiciones de poder y ganas de seguir en política que tiene los protagonistas. Que Ongarato gobierne con éxito ¡claro que le hace bien a Esquel!... aunque más le conviene a todos los que impulsaron su candidatura a intendente.

 

 

Si hoy los correligionarios están tristes y dolidos, más vale que superen el momento e intenten ser menos mediáticos, así tienen tiempo para pensar qué pueden solucionar de lo tanto que hay para hacer ahora que son gobierno, y de paso, por conveniencia propia, dejan de hacer las delicias de la oposición.

 

 

CHISTECITO DE YAPA

 

Dos mujeres, una le dice a la otra:

 

-Mi marido es marinero y se pasa 11 meses en el mar y uno en casa…

 

-Vaya… se te debe hacer eterno…

 

-No creas… porque se pasa medio mes en casa de su madre… 

 

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