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23 de Octubre de 2022
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"El Pacheco": Anécdotas y verdades del salón que funciona hace más de 50 años en Esquel

Funciona bajo el nombre de "Ayen Hué - Bandi2", pero popularmente se lo conoce como "El Pacheco". No te pierdas esta entrega especial con la palabra de sus propietarios: "a este salón siempre quisieron echarlo abajo, pero nunca pudieron".

- Por Lelia Castro -

 

 

¿Quién no ha ido alguna vez al salón ubicado en calle Roca al 100?; o ¿Quién no ha escuchado conversaciones acerca de "El Pacheco"?, como es comúnmente conocido Ayen Hue - Bandi2...

 

 

Si bien el lugar ha tenido varios nombres a lo largo de su historia, popularmente se lo conoce como "El Pacheco", un salón que hace más de 50 años funciona en Esquel y que, sus propietarias nos detallan mitos y verdades sobre el mismo.

 

 

 

Juana Aguerre, de 81 años y Bety, su hija, son las dueñas del salón que funciona bajo el nombre de Ayen Hue - Bandi2. Gentilmente, nos abrieron las puertas del lugar para conocer su historia, anécdotas, mitos y verdades de una de las opciones que perdurado por décadas en nuestra ciudad.

 

 

 

Juana, recuerda que su marido empezó en el año 1968 a trabajar en el lugar: "mi marido atendía junto a un amigo y su esposa. En el año 1970 mi marido decidió comprar el salón al dueño, que era Don Pacheco; por eso al salón le dicen 'El Pacheco'. Desde ese año, lo manejamos nosotros".

 

 

 

"Recuerdo las cosas que pasaban... Venía mucha gente de todos lados; tanto humildes como de la alta sociedad. Mucha gente que años atrás venía siendo joven, hoy son padres o abuelos  y nos recuerdan con mucho cariño"

 

 

 

"Mis hijos se criaron acá. Todos han trabajado en el local. De porteros, ayudando en la cantina, tocando instrumentos o cantando. Este lugar era el sustento de la familia", recuerda una de las propietarias, destacando el esfuerzo con el que se fue afianzando el salón.

 

 

 

 

"Trabajé mucho tiempo con mis hermanas, hasta que ellas no quisieron seguir; por eso continuamos con mis hermanos. En el local se formaron muchas familias; personas que se conocieron acá porque este era un lugar de encuentro. A la gente siempre se la atendió muy bien; a todos por igual. Antes hacíamos sorteos o rifas; se hacía un pollo al spiedo y se sorteaba. Teníamos dos músicos; don Pío y don Rey; ellos tocaban el acordeón y luego el teclado. Siempre fue un baile sano y acá nunca se me faltó el respeto"

 

 

 

El salón siempre se llamó Ayen Huen, pero todo el mundo le dice "El Pacheco" porque era el apellido del dueños, otros le dicen "El Rancho" y ahora le pusieron "Bandi2", pero para la gente siempre sigue siendo El Pacheco. 

 

 

 

Ayen Hue significa "rincón alegre"; definición que refleja las épocas de carnavales, los matiné y las bailarinas del lugar, que además conformaron el equipo de fútbol femenino "Las Xeneizes".

 

 

"Han habido peleas claro; porque antes venía mucha gente de otros lados. Se ha dicho mucho del lugar; pasaba que había una pelea afuera y el lunes salía en el diario que había pasado algo adentro. Acá nunca mataron a nadie; a este salón siempre trataron de echarlo abajo pero no han podido. Hace 30 años empezamos a traer seguridad, pero antes de eso, mi papá dejaba entrar a los soldados y ellos se encargaban de ayudar a mi papá a sacar sanamente a quienes hacían desorden en el lugar"

 

 

 

 

Hace un tiempo, las propietarias pensaron en cerrar el lugar, pero a pedido de la misma gente, continuó funcionando: "en la época de la pandemia pusimos en alquiler el salón, pero no apareció nadie. Cuando llegó Claudio -quien atiende actualmente en el lugar- junto a su señora, le propuse que continúen trabajándolo y hoy, está creciendo".

 

 

"La gente nos decía que no cerremos; se ofrecían a juntar plata y pagar el sueldo para que siga abierto"

 

 

 

Hoy en día, hay personas de distintos lugares que se acercan para sacarse fotos en el lugar. Personas que conocieron el salón en las primeras décadas y recuerdan haber disfrutado su juventud en "El Pacheco".

 

 

"En la época donde hubo esa nevada tan grande, cuando cayó una parte del techo del local, la gente venía a ayudar porque no tenían a donde ir a bailar. En ese tiempo era difícil comprar las cosas y había que cambiar todo el techo, y de a poco se fue levantando. Nos ayudó mucho María Almonacid para que el salón pueda estar en pie. En ese año falleció mi papá y tuvimos que recomenzar"

 

 

 

 

 

Bety resalta que se crio de chiquita en el lugar y que hoy en día la gente en la calle le ofrece mucho cariño: "eso no se compara con nada. Mi vida fue en el salón y perdí muchos momentos con mi familia, pero le agradecemos a todos los que vienen cada sábado porque sin eso no podríamos seguir funcionando".

 

 

"Muchas personas vienen a divertirse sanamente, hay matrimonios grandes y chicos jóvenes; hay de todo y esperamos que la gente siga cuidando el local para que siga funcionado. Le agradezco a Claudia y a Verónica que siguen con esto y espero que la gente venga con ganas de divertirse porque para eso es el local" 

 

 

 

Claudio, es hoy la cara visible del salón y manifestó su deseo de que siga siendo un lugar tranquilo "para que la gente venga a divertirse los sábados y seguir trayendo grupos porque también necesitan trabajar".

 

 

 

 

"Acá no se le niega a nadie el escenario y vinieron de toda la región a tocar en El Pacheco. Le pongo muchas ganas a este trabajo para que salga todo bien y tratamos de que la gente siempre se divierta y esté segura"

 

 

 

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