30 de Septiembre de 2022
deportes |

Un milagro de la vida

La comodorense Milagros Barría alcanzó el primer puesto en la disciplina de Boccia

Cuando alguien te dice que no puede hacerlo, mostrale el video de Milagros. Cuando alguien te dice que no está capacitado y que tiene miedo, preguntale porqué tiene miedo.

 

¿Miedo a qué? ¿A perder? ¿A perder qué cosa?

 

No debe haber una persona más en desventaja que Milagros Barría, un milagro de la vida.

 

La piba tiene 23 años y va la Universidad. A pesar de su severa discapacidad motriz, que le impide hasta hablar, se desenvuelve de tal manera que es capaz que estudiar en la Universidad, una Tecnicatura de redacción y corrección de textos.

 

 

Esta mañana, jugó su partido de boccia ante un pampeano. Uso la cabeza para darse cuenta que ya tenía el campeonato en el bolsillo. Salió campeona en su categoría y se tomó revancha del año pasado cuando alcanzó el segundo lugar.

 

Su madre, de nombre Paola, es también su entrenadora de una disciplina en la cual a ella (como entrenadora) se le prohíbe hablar y que solo con señas se entiende con su hija para ubicar bien la rampa, la altura de despegue de la bocha y que tipo de bocha usar.

 

Estrategia pura, que le dicen.

 

 

El juego es sencillo, parece sencillo. Es similar a las tradicionales bochas que juegan nuestros abuelos. Claro que los viejitos se mueven un poquito mejor.

 

Acá todo el esfuerzo mental lo hace la jugadora, porque es ella, con los materiales que tiene y con la comunicación que tiene con su entrenadora de dar el golpe justo para que la bocha tenga la velocidad y la ubicación que necesita.

 

Parece sencillo. Solo parece.

 

Ojalá la medalla de oro que ganó esta mañana Milagros Barría, sirva primero para conocer el juego, sirva (en segundo lugar) para ayudarla en su viaje a Mar del Plata al Torneo Nacional que tendrá lugar en noviembre y que sirva (tercero) para hacerle entender a la juventud que debe tirar a la basura el término “no puedo” o “no me sale” y que con la voluntad, el compromiso y, sobre todo, con perseverancia todo se puede, todo sucede… que los milagros existen.

 

Sino miren a esta piba de 23 años, que hoy tocó el cielo con las manos.

 

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