El tribunal integrado por Patricia Reyes, Marcelo Orlando y Alejandra Vázquez encontró culpable de femicidio transversal a Gabriel Orellana quien asesinó a Lía Vázquez el 13 de noviembre de 2020 en el barrio Pujol de Puerto Madryn. Se trata de un fallo histórico ya que es la primera vez que se juzga a un acusado bajo dicha figura jurídica en nuestra provincia.
Además de las búsquedas en Internet sobre “puntos débiles para apuñalar, golpes para desmayar, dormir a inmovilizar a las personas” encontradas en el celular de Orellana también se tuvo en cuenta las conclusiones del perito sobre su personalidad: “Nervioso, impulsivo, manipulador, egocéntrico, narcisista, con rasgos psicopáticos en el modo de utilizar a las personas. Problemas de control de sus emociones, con actitudes violentas cuando otros no respondían a sus demandas”.
En cuanto al fallo se enmarca bajo femicidio transversal a los casos en los que el violento mata a alguien para vengarse o causar sufrimiento a una tercera persona. En este sentido, se comprobó que Orellana asesinó a la hermana menor de su ex novia Yanina para causarle un daño a esta. Mañana miércoles se conocerá el pedido de pena de parte de fiscales y defensa y en una semana se conocerá el veredicto de los jueces.
El femicidio ocurrió el 13 de noviembre del 2020 a las 9,30 de la mañana aproximadamente, cuando encontraron sin vida a la menor de edad en el interior de una vivienda de Puerto Madryn con múltiples puñaladas.
Según lo expuesto por la Fiscalía, “aprovechando la vulnerabilidad de la joven debido a su edad, género y su indefensión, Orellana llevó a cabo un acto de violencia extrema”. Las evidencias recabadas durante la investigación revelaron que el imputado había realizado diversas búsquedas en internet desde su celular personal, sobre técnicas para incapacitar o inmovilizar a una persona y puntos vulnerables para apuñalar a alguien. Los testimonios que recolectaron también lo describen como una persona violenta.
Luego de cometer el femicidio, Orellana robó treinta mil pesos del domicilio y escapó en un vehículo. Poco después fue capturado durante una serie de allanamientos realizados en la localidad, en los que se encontró una campera manchada con sangre, teléfonos celulares y una mochila.
Desde la fiscalía afirmaron que contaban con pruebas contundentes en contra del imputado, como rastros de ADN de la víctima en prendas que pertenecen a Orellana, y el análisis del teléfono celular en el que se encontraron las búsquedas previamente mencionadas realizadas en el momento del hecho. Esas pruebas fueron suficientes para declararlo culpable en un fallo que sentará precedentes en nuestra provincia.