El crimen de Florencia Guiñazú mantiene consternada a Mendoza. Y también, al país. El hecho ocurrió este sábado en el departamento de Guaymallén, en calle Bombal al 420. Allí, en una ventana del departamento, el asesino dejó un cartel escrito a mano que decía "Llamen a la Policía que los niños están solos". En el interior de la vivienda un cuadro espeluznante: Florencia y su pareja Ignacio Noto muertos en su pieza. Y dos hijos de la mujer de 7 y 5 años también en la casa sin saber lo que había ocurrido. Ambos quedarán provisoriamente bajo la guarda de sus abuelos maternos según decidió la justicia.
Las autopsias revelaron que ambos murieron por “asfixia por estrangulamiento”. Noto estranguló con sus manos a la mujer, escribió la nota que dejó en la ventana y luego volvió a la pieza. Allí, después de cerrar con llave, se ahorcó colgando un cable en la parte superior de un placar. Ignacio Agustín Notto tenía 32 años y era oriundo de Neuquén. Además, era contador y, al igual que Florencia, practicaba deportes: iba al gimnasio y jugaba al rugby. Jorge, un amigo de la víctima, lo describe como un hombre de aproximadamente 1,80 de estatura y de cuerpo atlético y musculoso".
Desde hacía algún tiempo Ignacio estaba en pareja con Florencia y se lo veía cada vez más en la casa y por el barrio, a diferencia de los inicios de la relación. Además, los amigos de la joven habían advertido ciertos cambios en la conducta de Florencia desde que había avanzado la relación con Nacho, tal como lo llamaban. Jorge cuenta que la joven era multifacética y hacía muchas actividades. Además de deporte, "había empezado a hacer tatuajes, vendía ropa, solía viajar a Chile para traer productos electrónicos para vender, era modelo de ropa interior y grababa videos y promociones, era como una influencer en las redes sociales". Así, advierte que tanta exposición, sobre todo en las redes, causaban celos en su pareja.
De acuerdo con Jorge, "él quería estar cada vez más tiempo cerca de ella, estaba obsesionado. Estaba mal de la cabeza". Luego, sobre la noche del crimen, manifestó que "seguramente los vecinos se habían cansado de llamar a la Policía y ya no se querían meter más. Además, veían que ella siempre volvía con él".