Un increíble caso llegó a manos de la Justicia, tras la denuncia de una mujer de 65 años, quien aseguró que descubrió que fue estafada por 9 millones de pesos por su propia hija. Se dio cuenta de que le habían robado la identidad cuando quiso sacar una tarjeta de crédito para comprar mercadería.
La damnificada es oriunda de Lomas de Zamora y dueña de un kiosco. Rosa es el nombre ficticio que eligió para preservar su identidad. Según su relato, tenía que abrir una cuenta en el banco para sacar una tarjeta de crédito, y fue ahí cuando se encontró con una sorpresiva respuesta: “Usted ya tiene una cuenta en este banco, no hace falta que abra una nueva”, pero ella nunca había operado con esa entidad.
Fue así que pudo descubrir que una persona le había robado su identidad y abierto la cuenta. En ese banco se registraban 19 créditos a su nombre por más de 9 millones de pesos en total.
Al fijarse en los registros, la empleada bancaria que la atendió detectó que la cuenta había sido abierta de manera online el 30 de junio de 2024. Para ello, utilizaron el DNI de Rosa y sus datos biométricos para la validación. Lo curioso es que a Rosa nunca le habían robado el documento.
Por eso, todas las sospechas apuntaban a una única persona: la hija que todavía vivía con ella. Eso se terminó de corroborar cuando identificaron que el mail y el número de celular que habían usado pertenecía a su hija.
“Aparentemente, la mujer le habría facilitado en algún momento la imagen de su rostro, para superar los controles iniciales y avanzar con la apertura de la cuenta. Esto era habitual porque la joven era quien se encargaba de hacer todos los pagos y los trámites de su mamá”, contó Diego Proietti, el abogado de la damnificada. “Rosa fue engañada y estafada por su propia hija”, agregó.
Más de cuatro meses después, el 28 de marzo, Rosa se dio cuenta del fraude. Ese día hizo el reclamo ante el banco para cerrar la cuenta, pero la entidad rechazó la petición.
Así fue que el 11 de abril, la mujer hizo la denuncia formal ante la UFI n° 19 de Lomas de Zamora, por el delito de suplantación de identidad y fraude. Además, hizo el reclamo para iniciar una mediación en Defensa del Consumidor del mismo municipio.
En la primera audiencia, la representante del banco ni siquiera compareció. En la segunda, Rosa solicitó la reproducción del audio de la refinanciación del 5 de diciembre de 2024, en el cual se escucha a su hija negociar con la operadora del banco. La abogada de la entidad se excusó en supuestas cuestiones técnicas para no reproducir el archivo, intentando atribuir la operación a Rosa.
“Cabe destacar que las comunicaciones del banco se realizaron siempre al número telefónico que corresponde a la hija, y no al de Rosa. Asimismo, todas las transferencias de los fondos fueron efectuadas por la hija, en beneficio propio y jamás ese dinero se quedó en la cuenta de la damnificada o fue transferido a cuentas de su titularidad”, sostuvo el abogado.
Tras ser confrontada por su madre, la joven confesó la estafa. “La madre fue e hizo la denuncia policial. Ahí quedó claro. Me robaste la identidad, le dijo”, resumió Proietti. A partir de esa confesión, la mujer decidió cortar relación con su hija y avanzar judicialmente.
“Cuando mi mamá se enteró de que había sido mi hermana se descompensó y casi le agarra un infarto porque somos una familia numerosa y muy unida”, contó otra de las hijas de Rosa. “Desde ese momento entró en una angustia casi depresiva”, se lamentó, ya que no era la primera vez que actuaba de esa manera. “Tenía deudas de juego y ya le había vaciado otra cuenta que tenía”, recordó la mujer.
“Mi hermana ya venía operando con esa cuenta bancaria desde hacía un año, y mi mamá ni enterada. Quedó quebradísima y yo tuve que sacar dos préstamos de más de $2 millones para pagar las cuotas de los créditos que había refinanciado mi hermana”, detalló.
Fuente: Infobae
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