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31 de Enero de 2026
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Atahualpa Yupanqui: El hombre que tradujo el silencio de la tierra

El 31 de enero de 1908 nacía Héctor Roberto Chavero, el eterno Atahualpa Yupanqui. Voz de los cerros y el trabajador, el "Payador Perseguido" dejó un legado de coplas y caminos que hoy son el ADN de nuestra cultura.

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Hay hombres que no nacen solo para habitar el mundo, sino para descifrarlo. Un día como hoy, hace 118 años, el aire de la pampa bonaerense recibió a Héctor Roberto Chavero. Nadie imaginaba entonces que aquel niño de Pergamino se transformaría en Atahualpa Yupanqui, el nombre que, en lengua quechua, evoca a quien "viene de lejanas tierras para decir algo".

 

Don Atahualpa no fue solo un músico; fue un caminante. Con su guitarra al hombro, se internó en las entrañas del norte argentino para escuchar lo que el viento y la piedra tenían para contar. De esa escucha profunda nacieron himnos que hoy habitan en el pecho de cada argentino: la nostalgia de “Luna tucumana”, la sabiduría de “El arriero” y la delicadeza de “Zamba del grillo”.

"El hombre es tierra que anda", solía decir. Y él anduvo.

 

Su vida no estuvo exenta de sombras. Su militancia en el Partido Comunista le valió la persecución y el exilio, convirtiéndolo en ese “Payador perseguido” que plasmó en sus libros. Pero en ese camino de soledades, no estuvo solo; lo acompañó Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick, su amada "Nenette", quien bajo el pseudónimo de Pablo del Cerro, compuso junto a él muchas de las melodías que hoy son leyenda.

 

Yupanqui nos enseñó que la guitarra es una selva y que cada cuerda es un sendero. Aunque el destino quiso que partiera en Nimes, Francia, en 1992, su alma nunca abandonó el paisaje que tanto amó. Hoy, cada vez que una madera vibra en una peña o un arriero silba bajo el sol, el viejo Chavero vuelve a nacer.

 

Porque el tiempo podrá pasar, pero mientras haya un camino que recorrer, la voz de Atahualpa seguirá clareando.

 

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