31 de Enero de 2026
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A 17 años de la desaparición de Luciano Arruga: radio abierta y grito contra la impunidad

El 31 de enero de 2009, Luciano Arruga desapareció tras negarse a robar para la policía. A casi dos décadas del hecho, su hermana Vanesa Orieta advierte sobre el avance represivo y el proyecto de baja de imputabilidad juvenil.

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Este 31 de enero se cumple un nuevo aniversario de uno de los casos más emblemáticos de la democracia argentina: la desaparición forzada de Luciano Arruga. El joven de 16 años fue visto por última vez en 2009 tras ser detenido por la Policía Bonaerense en Lomas del Mirador. Su cuerpo recién fue hallado en 2014, enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita, tras haber sido ingresado al hospital Santojanni como víctima de un presunto accidente de tránsito.

 

Para recordar su memoria y denunciar la impunidad persistente, familiares, allegados y organizaciones sociales se reunirán este sábado a las 16:30 en el Espacio Luciano Arruga (Comisionado José Indar 106, Lomas del Mirador) para realizar una radio abierta bajo la consigna “¡que arda!”.

 

Un caso de resistencia y corrupción

La historia de Luciano es la de un joven que pagó con su vida el haberse negado a las redes de delincuencia organizada por las fuerzas de seguridad. Según denunció su familia desde el primer día, efectivos policiales intentaron reclutarlo para robar "zonas liberadas" bajo su protección. Ante su negativa, Luciano comenzó a sufrir un hostigamiento sistemático y torturas, hechos por los cuales el policía Diego Torales fue condenado a 10 años de prisión en 2015.

 

El contexto actual: "Los niños están en peligro"

Vanesa Orieta, hermana de Luciano y referente de la lucha, vinculó este aniversario con la coyuntura política actual. "Desde el año 2024 en adelante vivimos una avanzada en la faz represiva nunca antes observada en democracia", sostuvo Orieta, quien denunció que el ajuste económico del gobierno de Javier Milei viene acompañado de un "discurso abiertamente reaccionario y negacionista".

 

Orieta también hizo hincapié en el proyecto de reforma penal juvenil que busca bajar la edad de imputabilidad a los 13 o 14 años, iniciativa que ya cuenta con dictamen en Diputados. “Decimos no a la baja de imputabilidad. Los niños no son peligrosos, ellos están en peligro”, sentenció, alertando sobre la criminalización de la pobreza y la "portación de rostro" que, años atrás, selló el destino de su hermano.

 

Memoria contra el olvido

A 17 años, la causa judicial para esclarecer las circunstancias exactas de su muerte sigue sin resolverse de forma integral. El caso de Luciano Arruga permanece como una herida abierta que expone la deuda pendiente del Estado en materia de seguridad y derechos humanos en los barrios más vulnerables.

 

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