Hay imágenes que nos pertenecen a todos por igual. En una de las esquinas más emblemáticas de la Argentina, la mirada de Lionel Messi se elevó para siempre. Ya no es solo una pared: es un monumento a la alegría que nos unió bajo una sola bandera.
El grito que todavía retumba
El artista Martín Ron no eligió cualquier imagen. Eligió "el" momento: ese latigazo contra México que nos devolvió el alma al cuerpo en Qatar. Con un realismo que te pone la piel de gallina, el mural captura el sudor, la garra y el desahogo del 10. Son 35 metros de puro sentimiento que se ven desde lejos, recordándonos que no hay imposibles cuando se juega con el corazón.
Una parada obligatoria para el que visite la capital
Si te venís para Buenos Aires, tenés que pasar a saludar al capitán. Es el punto de encuentro donde los argentinos de todas las provincias se sacan la misma foto: con el dedo apuntando al cielo, igual que él.
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Ubicación federal: En el cruce de Av. 9 de Julio y Av. Belgrano. Se ve desde cuadras de distancia, como un faro albiceleste.
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Dimensiones de gigante: 35 metros de altura por 15 de ancho. Es, hoy por hoy, el homenaje más imponente al más grande de la historia.
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Un regalo para todos: Se inauguró al cumplirse el primer año de la tercera estrella, para que el "Muchachos" siga sonando cada vez que alguien levanta la vista.
"Pintar al Leo es pintar la historia de todos nosotros", dicen por ahí. Y tienen razón: este mural es un pedacito de la gloria que nos llevamos a la tumba.