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11 de Marzo de 2026
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La historia del hombre que iba a ser ejecutado con gas nitrógeno por un crimen que no cometió

Tiene 75 años y estuvo durante décadas en el “corredor de la muerte”. Pero ahora, se comprobó que no fue quien disparó el arma homicida. La ejecución sería mañana jueves. Qué resolvió la gobernadora. 

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El estado de Alabama, en el sur de Estados Unidos, conmutó la pena de muerte de un hombre que había sido condenado por un crimen ocurrido en 1991 durante un robo, pese a que no fue él quien disparó el arma que causó la muerte de la única víctima.

 

La decisión fue tomada por la gobernadora Kay Ivey, quien reemplazó la ejecución por una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

 

El beneficiado fue Charles “Sonny” Burton, de 75 años, quien iba a ser ejecutado mediante inhalación de gas nitrógeno este jueves por la noche por un asesinato cometido durante un asalto en una tienda de autopartes de la ciudad de Talladega.

 

Sin embargo, según el expediente judicial, Burton abandonó el local antes de que se produjera el disparo que le provocó la muerte a Doug Battle. El autor, según comprobaron luego las autoridades, fue Derrick DeBruce, uno de los cómplices.

 

A pesar de ese dato reconocido por los fiscales, la legislación de Alabama permite condenar a muerte a un participante de un delito grave, aunque no haya sido quien cometió el homicidio.

 

Y ante ese escenario estaba Burton hasta que se anunció la conmutación de su pena, luego de una campaña pública en la que incluso la hija de la víctima pidió que se evitara la ejecución.

 

De acuerdo con el testimonio judicial, el 16 de agosto de 1991 Charles Burton, Derrick DeBruce y otros cuatro hombres decidieron robar una tienda AutoZone en Talladega, Alabama.

 

El robo estaba terminando cuando Doug Battle ingresó al local. Según los reportes del caso, el hombre mantuvo una discusión con DeBruce dentro de la tienda y durante ese intercambio recibió un disparo por la espalda que al cabo fue mortal.

 

Los registros judiciales establecieron que Burton ya había salido del establecimiento cuando ocurrió el tiroteo y ese dato fue reconocido por los fiscales durante el proceso.

 

Inicialmente, DeBruce fue condenado a la pena de muerte por el homicidio, pero posteriormente la sentencia fue reducida a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional debido a que sus abogados defensores no le proporcionaron una defensa adecuada. Años después, murió en prisión mientras cumplía esa condena.

 

Burton, en cambio, permaneció en el corredor de la muerte durante décadas por su participación en el robo, hasta que la intervención de la gobernadora de Alabama cambió su destino.

 

La gobernadora Kay Ivey anunció la conmutación de la pena de Burton en un comunicado oficial. “No puedo proceder con la conciencia tranquila a la ejecución del señor Burton en circunstancias tan desiguales”, admitió la mandataria republicana. “Creo que sería injusto que se ejecutara a uno de los participantes en este crimen y no al que apretó el gatillo”, argumentó.

 

La funcionaria, que presidió más de 25 ejecuciones durante su mandato, sostuvo que cree firmemente en la pena de muerte, pero reconoció que su aplicación debe ser proporcional.

 

El fiscal general de Alabama, Steve Marshall, criticó la decisión de la gobernadora, en declaraciones a la cadena NBC. “Nunca ha habido ninguna duda de que Sonny Burton tiene las manos manchadas con la sangre de Douglas Battle”, afirmó Marshall.

 

Y completó: “Burton no merece un trato especial por ser anciano; podría haber sido ejecutado hace mucho tiempo, pero, como muchos condenados a muerte, decidió alargar su caso”.

 

Pese a esta decisión, Burton seguirá cumpliendo una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La hija de la víctima, Tori Battle, quien tenía nueve años cuando su padre fue asesinado, fue una de las personas que pidió clemencia.

 

“Nadie del Estado se ha sentado conmigo para explicarme por qué Alabama cree que debe ejecutar a un hombre que no mató a mi padre”, escribió en un artículo publicado en el diario Montgomery Advertiser. Y agregó: “Mi amor por mi padre no requiere otra muerte, especialmente una que desafía la razón”.

 

“De niña, creía que la justicia significaba castigo. Odiaba a todos los seis hombres involucrados (en el robo) y pensé que atestiguar ejecuciones me traería un cierre. Conforme he crecido, he llegado a entender que la justicia no se trata de venganza. Se trata de verdad, proporcionalidad y justicia”, reflexionó.

 

Burton, quien se encuentra en silla de ruedas por problemas de salud, declaró a la cadena CNN que había pedido perdón a la familia de la víctima. “Es cierto que yo no maté a nadie, pero cometí un error al participar en el crimen”, afirmó.

 

 

 

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