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17 de Abril de 2026
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Futaleufú: crónica de la hidroeléctrica que cambió el rumbo de la Patagonia

A 48 años de su inauguración bajo el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla, la Hidroeléctrica Futaleufú vuelve al centro del debate por su concesión y el control de un recurso estratégico. 

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“Enclavado entre los cerros del Parque Nacional Los Alerces, rodeados de una extraordinaria belleza, el ingenio humano y la naturaleza se dieron la mano para engrandecer el espectáculo de éste hermoso rincón de nuestra Patria”.

 

Con estas palabras -el 18 de abril de 1978- del locutor presidencial, Juan Vicente Mentesana, en cadena con todas las emisoras de radiodifusión del país, daba inicio al acto de inauguración del Complejo Hidroeléctrico Futaleufú.

 

 

 

Hoy se cumplen 48 años de la puesta en marcha de esta obra, que transformó la matriz energética del sur. La inauguración la encabezó el presidente de facto, Jorge Rafael Videla. 

 

"Majestuosos picos, con restos de nieves eternas, contemplan en silencio esta magnífica obra cuya finalidad es extraer los kilovatios de energía eléctrica, almacenados en las aguas de los catorce lagos de la cuenca de Futaleufú, que, desde hoy, se vuelcan al servicio de los esfuerzos del país", apuntaba el locutor.

 

La construcción de la represa trajo consigo una transformación profunda del entorno. El llenado del embalse cubrió antiguos valles, cursos de agua y extensas áreas boscosas.

 

Bajo la superficie del lago Amutui Quimey quedaron árboles y paisajes que ya no existen en la superficie. No es casual su nombre: en lengua mapuche, Amutui Quimey significa “belleza perdida”, una definición que sintetiza el cambio que vivió ese territorio.

 

 


Desde su concepción, el objetivo principal de la Hidroeléctrica fue abastecer de energía a la planta de aluminio ALUAR en Puerto Madryn. Al mismo tiempo, el proyecto original contemplaba que la energía excedente fuera destinada al consumo público.

 

¿Qué opinaban los esquelenses de la época?

 

El 18 de abril de 1978, el Diario Esquel publicó la consulta hecha a vecinos sobre la importancia de esta obra. Las respuestas reflejaron un amplio respaldo, tanto de referentes institucionales como de trabajadores y estudiantes.

 

 

 

Alfredo Mohana, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción del Oeste del Chubut, expresó: “Es un orgullo para los argentinos una obra de tanta importancia”. 

 

Por su parte, Marta de Campos, docente de la Escuela N°20, destacó: “Es una obra de ingeniería que ha puesto a prueba el avance tecnológico argentino”.

 

Desde el ámbito popular, Domingo Guzmán, obrero del barrio Ceferino, sostuvo: “Esta obra es de importancia y como argentinos nos tendríamos que sentir todos orgullosos porque traerá más energía”.

 

Finalmente, el entonces intendente Juan Manuel Baenas subrayó el impacto productivo: “La generación de energía eléctrica posibilitaría la continuación de la producción de uno de los metales livianos considerados fundamentales en nuestra economía, como lo es la del aluminio, y permitiendo pasar a ser de un país importador a un país exportador”.

 

 

 

En medio de las expectativas y cuestionamientos, en el mismo Diario también se expresaban las bases conceptuales del proyecto. El secretario de Estado de Energía, Daniel Brunella, defendía el aprovechamiento hidroeléctrico como una política estratégica a largo plazo.

 

“El país tiene muchos recursos hídricos, cuyos aprovechamientos es costoso, pero es uno de los medios más idóneos para evitar la utilización de combustibles fósiles, que algún día se van a terminar”, sostuvo.

 

Y agregó: “Este panorama conforma una política que es la única razonable en materia de energía de todo el mundo. La suerte que tenemos los argentinos es que tenemos muchos aprovechamientos hídricos por realizar, que no tienen todos los países, incluso los desarrollados...”.

 

La concesión en la actualidad

 

Hoy, a casi cinco décadas de su inauguración, el futuro del complejo vuelve a estar en discusión. El vencimiento de la concesión y su prórroga hasta 2026 abrieron un escenario cargado de expectativas, pero también de tensiones entre quienes plantean mayor control estatal o provincial, quienes impulsan la continuidad privada y quienes reclaman beneficios concretos para la región.

 

El nuevo contrato no solo definirá quién administra la represa, sino también qué modelo de desarrollo energético y territorial se proyecta para las próximas décadas.

 

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