La Asociación Protectora de Rescate Equino (APRE), junto a una coalición federal de ONGs, emitió un comunicado de repudio total al faenamiento y consumo de mulas y burros en Chubut y el resto del país. El pronunciamiento surge tras hechos de público conocimiento que exponen una práctica que la organización califica como un «retroceso humanitario» y una violación a las normativas vigentes.
Uno de los puntos centrales del reclamo es la falta de regulación para el consumo interno de estas especies en Argentina. Según APRE, el faenamiento y consumo de mulas y burros representa un peligro para la salud pública debido a la ausencia de trazabilidad.
Al ser considerados animales de trabajo, deporte o compañía, no existen garantías de que no hayan sido tratados con fármacos como fenilbutazona o antibióticos prohibidos para humanos. La falta de controles bromatológicos en faenas clandestinas aumenta la exposición a enfermedades zoonóticas graves.
La organización recordó que la Ley Nacional 14.346 establece penas por maltrato y actos de crueldad animal. En este sentido, señalaron que reducir a estos animales a «unidades de biomasa» vulnera su estatus de seres sintientes y el marco del Derecho Animal moderno.
«No es cultura, es crueldad. No es soberanía alimentaria, es falta de control sanitario», sentenciaron desde la protectora. Además, denunciaron que el proceso de acopio y transporte suele estar marcado por el hacinamiento y la desidia.
Ante la gravedad de la situación, la Coalición Federal de ONGs y Proteccionistas de Equinos exigió la intervención inmediata de las autoridades de Chubut. El pedido se extiende a las direcciones de bromatología y organismos de control para que se apliquen sanciones ejemplares contra quienes promueven el faenamiento y consumo de mulas y burros en el territorio provincial.