RED43 opinion #Esquel
26 de Abril de 2026
opinion |
Marisa Gomez

"La secretaria de Santa"

Columna literaria por Marisa Gómez. 

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El padre de Susanita llena de besos los cachetes de su hija. Ella espera que termine y se le cuelga del cuello. Después sube al micro y se sienta detrás del colectivero.
—En cuatro horas vas a estar con tu abuela. Concentrate en el viaje, nada de inventos y cosas raras. 
—No invento, papá. Él es mi amigo. 
—Decime ¿dónde está? 
—No está, pero ya va a llegar.
—Está bien, dejalo ahí y escuchá, el colectivero y el guarda son mis amigos, cualquier duda le preguntás a ellos.
El guarda los escucha, le guiña un ojo y se la queda mirando mientras Susanita se acomoda en el asiento y mira hacia el fondo del colectivo.
Se alisa las tablas de su pollera con las palmas de la mano y en cada movimiento vuelve su cabeza hacia atrás.
El guarda abre algunas ventanas y el aire caliente la despeina, levanta su flequillo y abre grande los ojos cuando ve a su amigo Santa que sube al colectivo, busca un asiento del fondo. 
Susanita coloca las piernas juntas para que queden rectas y así poder ver las medias con puntilla y los zapatos de charol, regalo de Santa según ella. Después levanta la mano para saludarlo. Sabía que no le iba a fallar, tenemos una tarea que hacer, piensa. 
La niña cree que tiene la barba más larga y blanca que la última vez.  
El colectivo para en el primer pueblo. Algunas personas bajan y se alejan con sus valijas, otras suben y se ubican en los asientos. En esa ida y vuelta impregnan el colectivo con olor a humo, a campo, a humedad, a tabaco rancio. Susanita se aprieta la nariz y saca de la mochila el pañuelo empapado en perfume, lo huele y le hace una seña a Santa para que esparza el buen aroma. 
La próxima parada es en el bar más famoso de Paso de Indios pueblito perdido en el medio de la meseta patagónica donde todo se mueve alrededor del colectivo. Susanita se para y saca un cuaderno y un lápiz de su mochila.
—Señor guarda, voy a bajar.
—Te acompaño. 
—No, voy sola hasta el baño.
El guarda la observa. Susanita sale del baño y llama a una nena con una canastita llena de puntas de flechas de cara sucia y pelos chuzos que le tapan los ojos verdes como uvas, y a otra, que vende tortas fritas. El guarda las ve conversando sentadas debajo del árbol de navidad decorado con esferas de colores, guirnaldas y una gran estrella en el punta y después ante un pequeño descuido, no las ve más. Se baja corriendo y le pregunta al dueño del bar que le responde.  
—La nena con vestidito rojo se fue con la chica de las flechas y con la otra que vende tortitas pasadas de grasa —y le hace una seña con el brazo.
El guarda corre, se detiene al ver a las dos nenas que se alejan y a Susanita que aún sigue sentada debajo del árbol con su cuaderno. 
A los minutos, regresa saltando, y al subir al colectivo, se le cae el cuaderno. El guarda lo levanta y antes de entregárselo se abre. Alcanza a leer. 
Pamela de Paso de Indios: Una bicicleta. Un vestidito para el cumpleaños de su hermana. Una muñeca que camina. 
Liz de Paso de Indios: Una malla para usar en el río y una mochila para el colegio.
Susanita agarra el cuaderno.
—Aquí llevo todo anotado para Santa, soy su secretaria. 
 

 

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