El sector comercial de la ciudad atraviesa uno de sus momentos más complejos, donde proyectos que nacieron con ilusión terminan despidiéndose con un "2x1" de liquidación final.
El caso más reciente es el de "Saint Antoni", una franquicia de indumentaria que operaba desde junio del año pasado. Noemí, encargada del local, fue quien puso en palabras una realidad que se repite en otros puntos de la ciudad: "Estamos en una situación en la que la gente ahora prioriza mucho otras cosas y nosotros pasamos a un segundo plano".
Este cierre no es un hecho aislado. Se suma a la partida de otros espacios que fueron parte de la cotidianeidad esquelense, como la emblematica heladería Jauja y el local gastronómico Entrepanes.
Para Noemí, la decisión de cerrar no fue por un fracaso de gestión, sino por la dificultad de sostener un modelo de negocio en un contexto recesivo. "Esquel es mucho más chico, no tiene comparación con Buenos Aires", explicó sobre las metas de la franquicia que nunca pudieron alcanzarse.
Aunque reconoce que tuvieron clientas fieles y una buena calidad de prendas, el contexto económico fue determinante. "Tuvimos muchas clientas a las que les encanta la ropa; es una línea económica y de muy buena calidad. Pero también estamos en una situación en la que pasamos a un segundo plano", sostuvo.
Hasta este sábado, Noemí continúa al frente del local, realizando las tareas que hizo desde el primer día: desde la vidriera y el orden de los percheros hasta el manejo de la caja. Toda una vida dedicada al comercio que hoy se prepara para una pausa.
"Por ahora quiero dedicarle tiempo a mis hijas y ver qué surge", confió la encargada, quien mantiene las puertas abiertas para la liquidación final: "Los invito a todos a que vengan a aprovechar el 2x1. Hay variedad de cosas para aprovechar, como suéteres y remeras".
El sector comercial de Esquel sufre una vez más, cada cierre se traduce no solo en un negocio menos, sino en el final de varios proyectos familiares y la pérdida de una fuente de trabajo genuina que, ante la crisis, termina rematando sus últimas existencias antes de bajar la persiana.
M.G