El fútbol suele regalar historias curiosas, pero pocas tan emotivas como la de los hermanos Doué. Criados juntos, formados en el mismo club y unidos por una relación inseparable, Guéla y Desiré vivirán el sueño máximo de cualquier futbolista en el Mundial 2026. Aunque habrá un detalle que hará única su historia: cada uno defenderá una camiseta diferente.
Mientras Desiré Doué brillará con Francia, la selección del país donde ambos nacieron, su hermano mayor Guéla representará a Costa de Marfil, la tierra de su padre y de gran parte de sus raíces familiares. Dos caminos distintos para una misma pasión.
Nacidos en Angers, Francia, los hermanos crecieron compartiendo entrenamientos, canchas y sueños. Guéla, de 23 años, eligió convertirse en una pieza importante de la selección marfileña, mientras que Desiré, una de las grandes joyas del París Saint-Germain, terminó ganándose un lugar entre las figuras jóvenes de Francia.
La historia inevitablemente recuerda a los hermanos Boateng en los Mundiales pasados, con Jérôme defendiendo a Alemania y Kevin-Prince jugando para Ghana. Pero hay una diferencia profunda: los Doué no crecieron separados. Compartieron toda la vida, desde la infancia hasta el profesionalismo, y hoy mantienen un vínculo muy cercano pese a que el destino futbolístico los llevará por veredas opuestas.
Ambos se formaron en la cantera del Rennes, donde comenzaron a mostrar un talento que corría naturalmente en la familia. Porque el fútbol, en los Doué, parece hereditario. Su primo Yann Gboho juega en Toulouse, otros familiares continúan ligados profesionalmente al deporte y hasta su tío, Noumandiez Desire Doué, hizo historia como árbitro africano en el Mundial de Brasil 2014.
El primer partido oficial que jugaron juntos fue en agosto de 2023, en una goleada del Rennes ante Metz por la Ligue 1. Apenas coincidieron algunos minutos en cancha, pero alcanzó para simbolizar todo el recorrido compartido desde niños. Después llegarían más encuentros juntos, hasta que el mercado de pases cambió sus destinos: Desiré fue transferido al PSG por 50 millones de euros y Guéla pasó al Racing de Estrasburgo. Desde entonces dejaron de compartir camiseta, aunque no dejaron de compartir sueños.
Guéla tomó rápidamente la decisión de representar a Costa de Marfil. Debutó en 2024 y se consolidó como una pieza importante del seleccionado africano, con el que incluso disputó la Copa Africana de Naciones. Del otro lado, Desiré tuvo que abrirse paso en una Francia repleta de estrellas, pero su talento terminó convenciendo a Didier Deschamps y se ganó un lugar en la lista mundialista.
Ahora, el destino podría regalarles un capítulo todavía más especial. Francia y Costa de Marfil podrían cruzarse en los 16avos de final del Mundial. Y entonces, los dos hermanos que crecieron jugando juntos en las calles y canchas de Francia deberán enfrentarse por un lugar entre los mejores del planeta.
Uno escuchará “La Marsellesa”. El otro cantará el himno marfileño. Pero cuando ruede la pelota, más allá de las banderas, seguirá siendo la historia de dos hermanos que nunca dejaron de caminar juntos.