Por Lelia Castro
Este 24 de junio es una fecha de celebración para millones de personas. El cumpleaños de Lionel Messi, una de las máximas figuras del deporte mundial, suele generar saludos y festejos en distintos lugares de la Argentina y el mundo.
Pero en la cordillera también hay un motivo muy especial para brindar. Juan Antonio Salinas, un vecino muy querido cuya historia está ligada al Parque Nacional Los Alerces, al lago Futalaufquen y a Esquel, celebra nada menos que 101 años de vida.
Actualmente radicado en Trelew, Juan Antonio forma parte de esa generación de hombres y mujeres que ayudaron a construir la historia de la región con trabajo, esfuerzo y perseverancia. Sus primeros años transcurrieron en la zona del lago Futalaufquen, donde comenzó una vida profundamente vinculada a la cordillera.
Sus primeros trabajos fueron en Parques Nacionales. En aquellos años, las tareas se realizaban en condiciones muy distintas a las actuales, con largas jornadas, climas adversos y herramientas básicas.
La apertura de caminos, como el acceso al hotel del lago Futalaufquen, demandaba un esfuerzo físico constante, muchas veces a pala y en plena montaña.
Más tarde ingresó a Vialidad Nacional, donde desarrolló una extensa trayectoria de 40 años de servicio, como parte de una generación que pasó gran parte de su vida lejos del hogar, abocada a la construcción y el mantenimiento de rutas y caminos en la región.
Una imagen de Juan Antonio en su cumpleaños número 100 lo muestra sonriente, junto a una torta decorada con una máquina vial, símbolo de una vida ligada al trabajo en la infraestructura de la Patagonia. En su mirada aún se percibe una vitalidad que sorprende, la de alguien que atravesó épocas duras, de inviernos intensos, nieve y aislamiento, cuando el esfuerzo humano era el principal recurso.
Recordarlo es también pensar en aquellos tiempos en los que la comunicación era limitada, no existía el asfalto en muchos caminos y el trabajo de Vialidad implicaba largas temporadas lejos del hogar. Una realidad que forma parte de la historia de muchas familias de la región.
Junto a su esposa, Sara Gallardo, formó una familia de siete hijos. Con el paso de los años, esa familia creció hasta abarcar nietos, bisnietos y tataranietos, convirtiéndose en un legado que hoy reúne cerca de 90 personas entre distintas generaciones.
A sus 101 años, Juan Antonio se encuentra en buen estado de salud y conserva la satisfacción de ver crecer una familia que lo tiene como uno de sus principales referentes.
Su historia, reconstruida a partir del relato de su nuera Ana María, permite acercarse a la vida de un hombre que forma parte de una generación que construyó la cordillera desde el esfuerzo cotidiano, dejando huellas en caminos, rutas y en la memoria de la región.
Que pueda disfrutar de sus 101 años con buena salud, rodeado del amor de su familia.
¡Felices 101 años, don Juan Antonio Salinas!