La Selección argentina se metió entre los cuatro mejores del planeta tras una batalla durísima contra Suiza y el destino determinó que el rival en las semifinales sea Inglaterra. Este cruce no representará una edición más de la clásica rivalidad futbolística, sino que significará el primer enfrentamiento oficial en la carrera de Lionel Messi contra el combinado británico, añadiendo un condimento único a la antesala del partido en Atlanta.
"Es un partido especial. Porque es mi primera vez: jugué contra todos menos contra Inglaterra", reconoció el capitán argentino al analizar el significado de este encuentro. El diez también se enfocó en el aspecto físico tras el desgaste de la prórroga ante Suiza y remarcó que "ahora a intentar descansar porque venimos de mucha acumulación, mucho desgaste y el grupo lo siente".
Lejos de alimentar viejos folclores ajenos a lo deportivo, el director técnico Lionel Scaloni buscó bajar los decibeles y marcar la cancha de antemano mostrando un profundo respeto por la cultura y el fútbol británico, un lazo que conoce bien desde su etapa como futbolista en el West Ham de la Premier League. "Es un partido de fútbol, no busquemos otra cosa", enfatizó el entrenador albiceleste para disipar cualquier tensión extradeportiva y enfocarse únicamente en las virtudes de una gran selección.
El clima previo comenzó a calentarse desde Europa con declaraciones punzantes de exfiguras británicas. El exfutbolista Joe Cole encendió la polémica con una fuerte advertencia sobre cómo frenar al capitán de la Albiceleste y aseguró que "a Messi hay que mandarlo a dormir", manifestando una confianza absoluta en la velocidad de su seleccionado para quedarse con el boleto a la final.
Mientras tanto, el bando inglés llega al compromiso sumergido en un intenso debate interno tras la victoria ante Noruega. El entrenador Thomas Tuchel criticó públicamente el rendimiento colectivo al afirmar que no estaba satisfecho con las formas, lo que provocó una réplica inmediata de Jude Bellingham, quien defendió el esfuerzo del plantel argumentando que "a veces hay que ganar de forma sucia".
EBW