La postal se repite por tercer día consecutivo: patios blancos, parabrisas cubiertos de hielo y chimeneas trabajando desde temprano. El invierno sigue marcando el ritmo de las mañanas en la Comarca Andina, aunque de a poco empiezan a aparecer algunas señales distintas para el fin de semana.
El viernes 3 de julio volverá a arrancar con temperaturas cercanas a los -5° durante las primeras horas del día y heladas extendidas en gran parte de la Comarca.
Amanecer de pleno invierno
Las primeras horas del viernes volverán a exigir abrigo extra y algo de paciencia antes de salir de casa. La temperatura permanecerá bajo cero durante buena parte de la mañana y recién cerca del mediodía comenzará a acercarse a los valores positivos.
El viento será débil y el cielo se mantendrá entre despejado y parcialmente nublado, una combinación que permitirá que el sol acompañe gran parte de la jornada.
Entre las 13 y las 17 horas se espera el momento más agradable del día, con temperaturas que rondarán entre los 5° y los 7° en distintas zonas de la Comarca Andina.
El fin de semana seguirá la misma receta
El sábado volverá a arrancar con heladas y temperaturas negativas durante la madrugada y la mañana, aunque por la tarde el termómetro volverá a ubicarse cerca de los 3°.
El domingo se perfila con características similares y podría convertirse en la jornada más amigable del fin de semana, con una tarde que alcanzaría los 4° y buenas condiciones para actividades al aire libre o para aprovechar un rato de sol.
No se esperan precipitaciones durante ninguno de los próximos tres días.
Viernes de invierno y de Mundial
El cierre de la semana también tendrá otro condimento para muchos hogares de la Comarca Andina: a las 19, la atención se trasladará a la televisión cuando la Selección Argentina salga nuevamente a la cancha en el Mundial 2026.
Entre el horario de la merienda y el de la picada, el partido encontrará a cada uno en su ritual de invierno: algunos con el último mate de la tarde, otros preparando algo para picar, una cerveza, una copa de vino o la cena un poco más temprano de lo habitual. Después de varios días de heladas y mañanas congeladas, el viernes parece ofrecer la excusa perfecta para juntarse un rato y dejar que el invierno espere afuera.
O.P.