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06 de Julio de 2026
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¡Fracaso brasileño! Al ritmo de Haaland, Noruega eliminó a la Brasil de Ancelotti y el hexa deberá esperar al menos hasta 2030

Brasil perdió 2-1 con Noruega y quedó eliminado en octavos por primera vez desde Italia 1990. Haaland fue la gran figura, Neymar confirmó su retiro de la selección y el sueño del sexto título deberá esperar, al menos, hasta 2030.

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La selección verdeamarela protagonizó uno de los grandes golpes del Mundial 2026. La Canarinha cayó 2-1 ante Noruega en el MetLife Stadium de Nueva York y quedó eliminada en los octavos de final, una instancia en la que no se despedía desde la derrota frente a Argentina en Italia 1990. Con un doblete de Erling Haaland, el conjunto europeo escribió una página histórica en su regreso a una Copa del Mundo y dejó al pentacampeón del planeta sumido en una nueva frustración.

 

El partido fue mucho más parejo de lo que terminó reflejando el marcador. Durante gran parte del encuentro, Brasil monopolizó la posesión de la pelota e intentó imponer su jerarquía, aunque chocó una y otra vez contra un equipo noruego muy ordenado, que apostó por un bloque defensivo sólido y por salir rápido de contra para explotar la velocidad y el poderío físico de Haaland. Las situaciones de peligro fueron escasas durante la primera mitad y el trámite se desarrolló con mucha tensión, sin que ninguno de los dos pudiera romper el cero.

 

La gran oportunidad para abrir el marcador llegó antes del descanso y fue para la Verdeamarela. Tras una infracción dentro del área, el árbitro sancionó penal para Brasil. Contra todos los pronósticos, Vinícius Júnior decidió cederle la ejecución a Bruno Guimarães, quien asumió la responsabilidad, pero falló en el momento más importante. Su remate, débil y anunciado, fue contenido por el arquero noruego, que se convirtió en héroe y mantuvo con vida a su equipo cuando Brasil parecía tener el partido bajo control.

 

Ese penal desperdiciado terminó siendo el punto de quiebre de la historia. Noruega creció en confianza, adelantó algunos metros en el campo y comenzó a incomodar a una Brasil que, por primera vez en la tarde, mostró dudas defensivas. A los 79 minutos llegó el golpe que cambió todo: tras una gran jugada colectiva y un preciso centro desde la derecha, Erling Haaland apareció en el corazón del área para conectar con categoría y poner el 1-0 que desató la locura de los hinchas noruegos.

 

Obligado por el resultado, Carlo Ancelotti mandó toda la artillería al ataque y Brasil adelantó definitivamente sus líneas. Sin embargo, esa necesidad de buscar el empate dejó enormes espacios para el contraataque. Noruega volvió a aprovecharlos y, a pocos minutos del final, Haaland volvió a aparecer. El delantero ganó otra vez dentro del área y definió con autoridad para marcar el 2-0, sentenciar la clasificación y firmar una actuación consagratoria.

 

La Canarinha recién encontró el descuento en la última acción del encuentro. El árbitro volvió a sancionar un penal y, esta vez sí, Neymar, que había ingresado en el complemento, tomó la pelota y convirtió el 2-1. El gol solo sirvió para decorar el resultado, porque inmediatamente llegó el pitazo final que decretó una de las eliminaciones más resonantes del torneo.

 

La derrota significó un golpe durísimo para una selección que llegaba con aspiraciones de pelear por el título. Brasil volvió a quedarse sin respuestas en un partido decisivo y, por séptima eliminación consecutiva en fases de eliminación directa frente a un seleccionado europeo, vio nuevamente cómo el sueño del hexacampeonato se esfumaba antes de lo esperado.

 

La prensa Brasileña no tuvo piedad 

 

La eliminación desató una verdadera tormenta mediática en Brasil. Los principales diarios del país calificaron la caída como uno de los mayores fracasos de los últimos años y apuntaron directamente contra el rendimiento del equipo y las decisiones del entrenador Carlo Ancelotti.

 

Uno de los títulos más contundentes fue el que resumió el sentimiento de los hinchas: "Brasil cae derrotado y el sueño de un sexto título mundial se desvanece". Otros medios hablaron de "papelón histórico", mientras que en las redes sociales Haaland se convirtió en tendencia y miles de usuarios bromearon con que el delantero noruego "transformó a la Verdeamarela en un meme".

 

Las críticas también alcanzaron a Carlo Ancelotti, cuestionado por el planteo del partido, la decisión de no darle el penal a Vinícius Júnior y por una eliminación que nadie imaginaba tan temprano en el certamen.

 

Noruega, la pesadilla de Brasil

 

La eliminación también dejó una estadística tan llamativa como inesperada. Más allá de tratarse del seleccionado más ganador de la historia, Brasil nunca logró vencer a Noruega .A lo largo de los cinco enfrentamientos entre ambos seleccionados, los europeos se impusieron en tres oportunidades y los otros dos encuentros terminaron empatados. El dato toma aún más relevancia en los Mundiales: se cruzaron dos veces y ambas fueron triunfos noruegos.

 

El primer antecedente fue en la fase de grupos de Francia 1998, cuando Noruega sorprendió al imponerse por 2-1. La historia volvió a repetirse en el Mundial 2026, donde el conjunto escandinavo derrotó nuevamente a la Canarinha por 2-1, esta vez en los octavos de final, para firmar otra página inolvidable.

 

Con estos antecedentes, Noruega se consolidó como una de las grandes bestias negras de Brasil: el único rival al que enfrentó cinco veces y jamás pudo derrotar.

 

Neymar cerró su etapa 

 

La eliminación también marcó el final de un ciclo para la selección brasileña.

 

Tras el encuentro, Neymar confirmó que no volverá a vestir la camiseta de la selección, poniendo fin a una trayectoria que lo convirtió en uno de los máximos referentes de Brasil durante más de una década. Se despide como el máximo goleador histórico de la selección brasileña, el máximo asistidor de su historia y como el único futbolista, junto a Pelé, en convertir goles para Brasil en cuatro ediciones diferentes de la Copa del Mundo.

 

Su despedida llega en medio de una nueva frustración mundialista y simboliza el cierre de una generación que no pudo devolverle al país el ansiado sexto campeonato del mundo, el "hexa" que Brasil persigue desde su consagración en Corea-Japón 2002.

 

MA

 

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