Una exhaustiva pesquisa iniciada en julio por la Justicia federal y la Policía Bonaerense derivó este martes 4 de agosto en la desarticulación de una estructura delictiva dedicada al tráfico internacional de estupefacientes. El procedimiento concluyó con cinco personas aprehendidas, el secuestro de más de 36 kilos de cocaína —con un valor estimado en 720 mil dólares—, dinero en efectivo, armamento y municiones.
Las tareas de inteligencia criminal, conducidas por el fiscal federal de Morón, Sebastián Basso, y el juez Jorge Rodríguez, permitieron identificar a una organización que articulaba maniobras entre los países limítrofes, el Conurbano bonaerense, la Patagonia argentina y Chile. La banda trasladaba cargamentos de cocaína y marihuana desde el norte del país, utilizando tecnología de camuflaje y líneas telefónicas rotativas. Para neutralizar sus movimientos, los investigadores emplearon escuchas telefónicas, agentes encubiertos, drones de vigilancia y la colocación estratégica de dispositivos de rastreo satelital (GPS) en la flota vehicular de los sospechosos.
Escape desde Morón, persecución a tiros y capturas en Villa Luzuriaga
La fase operativa del caso se desencadenó cuando los detectives detectaron mediante GPS el desplazamiento de un Volkswagen Polo rumbo al centro comercial Plaza Oeste, en el partido de Morón. En la playa del lugar se produjo un encuentro con los ocupantes de un Audi A3. Al notar las maniobras de registro fotográfico de la policía, ambos vehículos emprendieron la fuga a alta velocidad.
El Audi A3 fue interceptado a las pocas cuadras, en la intersección de Don Bosco y Colombia. En su interior viajaba el conductor, de 26 años y oriundo de Comodoro Rivadavia, acompañado por un ciudadano dominicano de 31 años; ambos registraban un intenso pedido de captura por parte de los tribunales federales del sur argentino. En el vehículo se incautaron $2.300.000 y U$S 800.
En simultáneo, los ocupantes del Volkswagen Polo escaparon a los tiros mientras exhibían armas de fuego para amedrentar a las brigadas de seguimiento. Tras descartar el armamento en la vía pública, el auto se detuvo en las calles Ambato y Guido Spano, en Villa Luzuriaga. Uno de los tripulantes —identificado como Eduardo Humberto Gallo, de 61 años, un prófugo evadido del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza en 2013 y ampliamente buscado en Chubut— intentó huir a pie pero fue reducido tras resultar herido de bala en el omóplato y el brazo izquierdo.
Al registrar el baúl del Polo, el personal de la División Operativa de Ejecución de Capturas halló una bolsa con 20 panes compactos de cocaína estampados con la insignia “S T” en bajorrelieve, arrojando un pesaje de 22 kilos.
El hallazgo del sello "W" y las ramificaciones con el narcotráfico internacional
Siguiendo la trazabilidad de los sospechosos, las fuerzas de seguridad ejecutaron una orden de allanamiento en una vivienda de Villa Luzuriaga hacia donde se dirigían los fugitivos. En el inmueble descubrieron otros 15 ladrillos de cocaína junto a tres cajas de cartuchos calibre 9 milímetros.
El elemento distintivo de las barras halladas en el domicilio fue la marca en relieve de una letra "W" sobre la sustancia. Este logotipo está históricamente vinculado a Wilson Maldonado Balderrama, conocido como "el magnate de la cocaína", un poderoso empresario boliviano que operaba en el norte argentino mediante "bombardeos" aéreos de droga en campos de Salta y cuya organización fue desbaratada en 2016 durante el operativo "Febrero Blanco".
Aunque Maldonado Balderrama fue detenido por Interpol en 2021 en Santa Cruz de la Sierra y aún aguarda su extradición a la Argentina, la reaparición de su cuño característico confirma la vigencia de las rutas de distribución y las conexiones continentales que mantenía la celda delictiva desarticulada en La Matanza. La Justicia Federal analiza ahora el contenido de los teléfonos celulares secuestrados para determinar nuevas conexiones en la provincia de Chubut y el resto de la región patagónica.
T.B